Mari” se paró del otro lado de la valla. Estaba acompañada y esperó la camioneta que trasladó a su esposo, a su hija y su cuñado. Quería verlos entrar a los Tribunales de la calle Talcahuano. Los tres, junto con otros dos integrantes del clan familiar, fueron trasladados este martes a la Unidad 28 para declarar frente al juez Mariano Iturralde, acusados de “doble homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por alevosía” por el crimen del Congreso.
Desde temprano, María del Carmen “Mari” Cano Carmona (44) hizo guardia para ver a Juan Jesús Fernández (42), su marido; a su hija, Estefanía Fernández Cano (24); y a su hermano, Rafael Cano Carmona (50). Después permaneció en los pasillos de Tribunales y, más tarde, en un bar cercano y sentada en la vereda. “Navarro Cádiz es un chico violento”, repitió la mujer una y otra vez, aunque se negó a hablar con los medios, con los que dice “estar enojada”. “Son gente que vive teniendo problemas”, insistió sobre “Cebolla”.
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“Los disparos iban a un tacho de basura y ellos se cruzaron”
La versión de esta rama de la familia sigue apuntando todo contra Juan José Navarro Cádiz (25), detenido en Uruguay y a la espera de ser extraditado a la Argentina. Es el más complicado porque en su casa hallaron la pistola homicida. Para ellos, Navarro Cádiz “se sentó en el asiento del acompañante” del Volkswagen Vento de Fernández, “sacó un arma y disparó de la nada, al voleo”. Según sostienen, nadie sabe por qué.
El relato de Juan Jesús Fernández ante el magistrado, como anticipó Clarín ayer, giró en torno a esa versión. “Corrigió algunos elementos que estaban medio en duda, o con alguna dificultad de interpretación, como la trayectoria que hizo la noche anterior y el día del hecho. Habló también de las cabañas en las que estuvo en Colón y amplió detalles sobre su relación con Miguel Navarro Fernández, su tío y el papá del asesino”, dijo Ramiro Rúa, abogado de “El Gitano”.
Además, insistió en que “se trató de un hecho al voleo” y refutó la versión del Gobierno que habla de “clan gitano” y “crimen organizado”.
“Estefanía ofreció datos de su Facebook y su teléfono para que sean peritados y deslindarse de cualquier tipo de vinculación con la hipótesis de la mafia gitana o de un posible móvil amoroso. No hubo planificación. Ella reforzó su posición y manifestó diversos antecedentes de la familia Navarro Cádiz”, agregó Rúa.
Pero lo revelador de la jornada fue la absurda versión del principal acusado del crimen del diputado Héctor Olivares (61) y de su amigo Miguel Yadón (58), “El Cebolla”, que fuera del país y siendo el único que no declaró se convirtió en el principal protagonista del doble crimen de Congreso.
“Ellos estaban en el bar en el que se juntan a diario en esos horarios a consumir estupefacientes y alcohol. Desde el auto se habían efectuado disparos, aparentemente hacia un tacho de basura. Cuando ingresa esta gente en la línea de tiro es cuando se produce esta descarga de nueve o diez tiros que impactan en ellos”, dijo Ramón Arigós, abogado de Navarro Cádiz, aunque aclaró que aún no habló con su defendido y que eso se lo comentó a su familia mientras escapaba rumbo a Uruguay.