Se mostró arrepentido y aseguró que amó mucho a quien durante tres años fue su pareja. Diego Ariel Paz, el 1 de julio de 2017 golpeó salvajemente a la joven con quien había tenido una relación. Había venido de La Rioja para llevársela. “Vamos, vamos… ya sabés cómo soy yo… Te voy a romper la cabeza”, le dijo a su ex pero ella se negó, no quiso volver con él. Paz la agarró de los pelos, le tiré la cabeza hacia atrás, le dio un golpe de puño en el rostro y cuando ella cayó al piso, la pateó por todo su cuerpo. Las lesiones sufridas le demandaron 45 días de curación e incapacidad sujeto a evolución.
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"Peligrosidad" y "empecinamiento"
El 22 de marzo pasado, el juez Fernando Esteban de la Cámara Penal de Primera Nominación declaró culpable a Diego Ariel Paz en el delito de “lesiones graves calificadas por haber mediado una relación de pareja” y, en consecuencia, lo condenó a la pena de tres años de prisión de cumplimiento efectivo. Además, fijó una indemnización por la suma de $150.000, debido a que por las consecuencias del golpe, la joven debió operarse de la nariz.
En los fundamentos de la sentencia, el magistrado remarcó que el acusado se mostró arrepentido. Declaró que había llegado a la casa de ella –que estaba con sus amigas tomando mate- y le propuso que fueran a La Gruta, pero ella le dijo que no, que estaba con otro hombre. Según Paz, le dio un ataque de celos. Además, pidió perdón a la víctima y a la familia de él por el tiempo que estuvo ausente. Al mismo tiempo aclaró que dejó todo por ella, ya que estaba casado y tenía hijos pero “estaba muy enamorado de ella”.
La joven había contado que su ahora acusado fue su pareja, con quien convivió durante tres años aproximadamente en la vecina provincia de La Rioja y también en Catamarca. Por entonces, ya llevaban separados cinco meses. “Es una persona violenta y en la provincia de La Rioja me vivía pegando, por lo que me escapé y me vine a vivir a mi domicilio”, aseguró.
Detalló que ese 1 de julio de 2017 se encontraba en su casa, tomando mate con dos vecinas y con sus hijos. Ella se sorprendió al verlo. Se acercó a ella y le dijo: “Vamos, vamos... ya sabés cómo soy… te voy a romper la cabeza…”. “A quien le respondí que se marchara, ya que estaba con mis hijos y mis vecinas, pero sin motivo me agarró de los cabellos, me tiró la cabeza para atrás y me propinó un golpe de puño en la cara… No me podía defender. En una de esas patadas me quebró el antebrazo derecho. Él se retiró corriendo ya que venían unos vecinos a defenderme. Mis vecinas me comentaron que mi acusado me dejó de agredir físicamente por la intervención de un hombre que andaba con él, quien me lo sacó de encima”, remarcó.
Ante estos testimonios, el juez Esteban consideró que Paz, sin lugar a dudas, “demostró cierto grado de peligrosidad y empecinamiento delictivo, sin importarle en lo más mínimo la presencia de niños y de las vecinas de la víctima.n