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DROGA EN EL SERVICIO PENITENCIARIO

La Justicia Federal tiene causas abiertas por requisas a visitas carcelarias

Se advirtió que suelen llevar sustancias estupefacientes escondidas en la comida para los presos.
29 de abril de 2019 - 04:03 Por Redacción El Ancasti

La semana pasada, el testimonio de un interno del Servicio Penitenciario, que en pleno debate por drogas en el Tribunal Oral Federal reconoció que fuma marihuana dentro de la cárcel, puso las miradas dentro de esa unidad. “Fumo menos que antes”, había admitido y, a la vez, dejó en claro que “son los mismos” los que proveen la sustancia estupefaciente.

Luego de esta declaración, el fiscal federal Rafael Vehils Ruiz solicitó que se remitiera una copia certificada de este testimonio a la Fiscalía Federal a los fines de que se iniciara una investigación. “Un interno del Servicio Penitenciario no puede consumir estupefacientes en su estancia”, advirtió. No obstante, aseguró que “no es el primer interno que dice lo mismo; no es el primer caso”.

También, comentó que más de una vez los internos con problemas de adicción a las drogas, que realizaron un tratamiento de desintoxicación, manifestaron que el Servicio Penitenciario no es el mejor lugar para dejar de consumir. “Allí se consume”, remarcó.

El representante del Ministerio Público Fiscal consideró que “un interno del Servicio Penitenciario no puede consumir sustancias, salvo que alguien se la provea. Si le llega droga a los internos, algo falla”, señaló.

Fuentes judiciales federales consultadas por El Ancasti indicaron que se trabaja en varias causas abiertas por requisas a personas que visitaban a internos en el Servicio Penitenciario Provincial, que se encuentra en la localidad de Miraflores, Capayán. Según se informó, muchas veces se encuentra marihuana escondida en la comida. Sin embargo, se advirtió que en materia de investigación, se trata de un circuito cerrado y con connivencia.

Al mismo tiempo, se destacó que el mismo Servicio Penitenciario organiza, de modo preventivo, operativos internos periódicos a fin de encontrar no solo sustancias estupefacientes sino también otros elementos como celulares y armas “tumberas”.

Pese a este panorama, se aclaró que no todo es malo dentro del Penal, dado que en algunos pabellones los internos tienen muy buena conducta, como en el pabellón de los evangelistas, por lo que se debe hacer una diferencia. No obstante se reconoció que en otros pabellones el panorama es más complicado.

Las mismas fuentes enfatizaron que en la cárcel se alojan personas que “no son malas y que reconocen que se equivocaron”. Aunque a la vez se admitió que el delito de narcotráfico, si bien tiene una alta reincidencia, también puede tener sus excepciones.
En este sentido, advirtió que la rehabilitación no siempre resulta fácil. Cuesta poder alcanzar la desintoxicación, más aún en un ambiente de privación de la libertad, donde la sustancia estupefaciente también circula.

Pan “verde”

El viernes por la noche una persona se presentó en la guardia de la Comisaría Sexta, en la zona sur de la Capital. Dijo ser la pareja de un hombre de 38 años que se encuentra alojado a cargo del Juzgado Federal. Intentó dejar alimentos para este sospechoso. El personal de guardia lo requisó y entre las prendas de vestir halló un envoltorio con una dosis de cocaína. Además, dentro del pan francés que llevaba hallaron ocultas cuatro pastillas de clonazepam.

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