Niños, niñas y adolescentes saben que tienen la palabra, que su voz tiene poder, que los adultos deben escucharlos y tener en cuenta sus palabras y se hacen escuchar. La Línea 102 de Ayuda al Niño cada vez tiene más demanda. No solo chicos y chicas llaman para demandar o para que los escuchen, sino que también adultos se comunican para informar o contar sobre alguna situación que preocupa. La demanda va en aumento; en 2018 se registraron 2.972 llamados y en el primer trimestre de 2019 ya hubo 1.211.
La Línea 102 funciona en la órbita de la Subsecretaría de Familia, organismo que tiene a su cargo el Sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes. De acuerdo con información a la que accedió El Ancasti, de las llamadas registradas en 2018, 400 fueron denuncias que ameritaban la actuación del Sistema de Protección de manera urgente, ante casos de maltrato, abuso, abandono, fuga o desaparición de persona, amenaza de muerte, desnutrición, explotación sexual infantil, bullying o embarazo adolescente. En tanto que unas 2.600 fueron consultas sobre temas relacionados con la responsabilidad parental compartida, que también hace al bienestar de los hijos, como el régimen de visitas, cuota alimentaria, cuidados o restablecer el vínculo como así también por temas como educación sexual, vivienda y discriminación.
María Carrizo, subsecretaria de Familia –cuya gestión se inició el 28 de diciembre último-, destacó que en el primer trimestre de 2019 ya se efectuaron 1.211 llamadas a la Línea 102. Al mismo tiempo, precisó que en enero se registraron 246 llamados; en febrero, 356 y en marzo, 609. Hubo 143 consultas y escuchas a niños, niñas y adolescentes que tenían una situación para contar. A la vez, hubo 83 llamadas por demandas.
La subsecretaria advirtió que la demanda de la Línea 102 va en aumento y destacó que la problemática que más se observa es el maltrato físico, que en un 80 % suele ser intrafamiliar, es decir, generado por el padre o la madre. El 20 % restante es perpetrado por un tío, abuelo o hermano. “El maltrato en la infancia incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. Muchos niños niñas y adolescentes son objeto de maltrato psicológico (también llamado maltrato emocional) y víctimas de desatención”, explicó.
Luego del maltrato, el abandono, la responsabilidad parental compartida o los abusos sexuales –que surgen en consultas por parte de docentes u otros allegados a los chicos preocupados por el cambio de conducta- también son temas de conducta. Ante estos hechos, María consideró que “no se debe naturalizar el maltrato como parte de la crianza. Por ello, se trabaja con la voz de los chicos y una de las funciones es fomentar los derechos de la niñez y la adolescencia”.
La funcionaria indicó que el maltrato en la infancia es una causa de sufrimiento para los niños y las familias, a la vez que advirtió que "puede dejar huella durante toda la vida. Puede derivar en estrés y se asocia a trastornos del desarrollo cerebral y físico”. A través de este accionar se reflejan consecuencias en la conducta y la salud mental porque este maltrato puede contribuir a las enfermedades del corazón, al cáncer, al suicidio y a las infecciones de transmisión sexual.
Para María, la función de madres, padres y de cuidadores es generar el clima y las condiciones emocionales adecuadas para el desarrollo de su personalidad, contenerlos, brindarles confianza, respetarlos, dar respuestas a sus angustias para poder ayudarlos a crecer e independizarse. “Los adultos utilizan métodos de crianza violentos porque aprendieron a relacionarse de esa forma. Conocen un modelo en el cual fueron criados y, sin cuestionarlo, vuelven a aplicarlo. Debemos reflexionar sobre esas formas y reeducarnos en una nueva crianza, teniendo a los chicos y chicas como sujetos de derechos. Muchas veces los adultos no tienen intención de maltratar. La impaciencia, el apuro y la impulsividad a veces les impiden buscar el lenguaje adecuado para hablar. Entonces, lo que nace impulsivamente es el grito, la agresión, el maltrato".
Leyes
En materia legal, María remarcó que el Código Civil de la Nación prohíbe, en el artículo 647, cualquier tipo de castigo corporal y malos tratos que afecten física o psíquicamente a los niños por parte de quienes ejercen la responsabilidad parental. La violencia, en cualquiera de sus formas es una vulneración de derechos que tiene muchas consecuencias negativas en el bienestar presente y en el desarrollo futuro de los niños y niñas.
“En las entrevistas, los chicos dicen ‘no quiero volver a mi casa porque mi padre o madre me maltrata’. Cuando van los padres y madres a las entrevistas dicen que solo aplican ‘correctivos’”, contó. También destacó que los acusados de maltratos son jóvenes pero los abuelos, los que supuestamente criaron con correctivos, apoyan a sus nietos, los ‘demandantes’. “Se presentan para hacerse cargo. Cuando el niño se queda con la abuela, la tía o la madrina es positivo”, reconoció.