viernes 24 de julio de 2026
Juicio al médico Villar cataldo

Declaró como imputado y dijo que actuó en defensa propia

Relató la historia de sus orígenes humildes. Una perito en balìstica negó su versión y cuestionó la existencia de un pistolón.

Por Redacción El Ancasti

BUENOS AIRES- En el juicio en su contra por matar a tiros con su pistola 9 milímetros a un ladrón que intentaba robarle el auto en su casa de San Martín, el médico Lino Villar Cataldo declararó ayer como imputado y apeló a la emoción, partiendo de sus orígenes humildes.

“Nací en Paraguay y vine en el 69 a la Argentina. La situación de Paraguay era muy difícil. La intención de mis padres era que estudiáramos. Siempre quise ser médico desde muy chiquito, pero no sabía si lo iba a ser porque era muy pobre. Vivía en una villa miseria. Les dije a mis padres que me apoyaran, que yo iba a solventarme.

Empecé a estudiar en la Universidad Nacional de La Plata. Además de médico soy zapatero y seguí siendo zapatero, en vacaciones agarraba el diario y lo único que hacía era buscar trabajo. Mis papás me inculcaron la cultura del trabajo y el respeto hacia el semejante”, aseguró, y citó a su padre quien según él solía decir: “Hay que respetar para ser respetado”.

Revés judicial

En la audiencia de ayer, Villar Cataldo sufrió un fuerte revés en el juicio por jurados que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Criminal Nº 3. Durante los últimos tres años, el médico contó cómo había matado a Ricardo “Nunu” Krabler, el delincuente que le robó su auto en plena noche con algo que parecía un pistolón en la mano, como rodo hasta el cantero de su casa, tomó su Bersa 9 milímetros y le disparó cuatro veces desde el suelo a Krabler.

Pero Leticia Pons, la perito balística de la Policía Bonaerense que intervino en la causa, aseguró lo contrario: afirmó que las balas fueron de arriba hacia abajo en su trayectoria. Otra perito oficial que declaró hoy poco antes de Villar Cataldo presentó diagramas y aseguró que los disparos “ocurrieron a una distancia de ochenta centímetros a un metro” entre víctima y victimario. Las especialistas también determinaron que lo que parecía un pistolón no eran más que caños soldados “sin capacidad de disparo”.

En la anteúltima jornada del juicio, su posición también fue llamativa: estaba debajo de Krabler en el asiento, lo que indicaría que se sentó encima de su arma en su apuro por huir con el auto.

Defensa

Según el portal infobae.com, Villar Cataldo se justificó y aseguró que se compró un arma “por culpa de la inseguridad” y que fue “asaltado siete veces. El arma no la tuve para dañar a alguien o asaltar. Fue una defensa contra la inseguridad. Si fuera un delincuente más no les estaría haciendo perder el tiempo a ustedes, señores del jurado. Estaría en una cárcel”, dijo. Reconstruyó la secuencia con el arma ya en el cantero y señaló que "cuando vuelvo al auto veo que alguien viene de manera peligrosa y recibo un golpe con el pistolón en la cabeza. Me tiró violentamente fuera del auto y cuando estaba en el piso se me nubla todo. El delincuente tenía 24 años, las diferencias físicas eran muy grandes”.

Y agregó: “Él subió a mi auto, arrancó y me arrolló las piernas. Sentí un terrible dolor en las rodillas. En lugar de irse volvió para adelante para pisarme y por miedo tomé el arma del cantero. No me iba a quedar acostado. No me acuerdo cómo me incorporé a disparar. No lo puedo decir”. Tras la desmentida a su versión Villar Cataldo apuntó que "en la indagatoria me hicieron decir con las repreguntas que yo tiré desde el piso. No tengo la gimnasia de esto. Insistieron y terminé diciendo algo que yo no quise decir. Por mis lesiones me internaron. Estuve esposado en la camilla con dos policías. Siempre quise declarar, decir la verdad”.

Destacó además: “Efectué los disparos porque sentí que me moría, que me mataban. Todo el tiempo tuve miedo de que me mataran.
Me amenazó y me dijo ‘te voy a matar, hijo de puta’ mientras era apuntado con un pistolón. El primer disparo no sé cómo lo hice. Lo único que atiné fue a salir corriendo. No pensé ni , ni cuántas veces disparé. Me dio terror ver el arma con la que me apuntaban. Por mis problemas coronarios cuando me apuntaron pensé que si no me moría ahí me moría después.

Todo duró 5 segundos. No tuve intención de matar a nadie, ni de que me mataran. Yo mismo llamé al 911. Defendí mi vida porque vi de cerca a la muerte”.

Seguí leyendo

Te Puede Interesar