La violencia contra la mujer no discrimina y puede darse en todos los estratos sociales, culturas y etnias. El interior catamarqueño tampoco es la excepción. Ayer en Tinogasta, un joven de 24 años quedó detenido, acusado de varios hechos de violencia contra su ex novia. El fiscal de la Quinta Circunscripción Judicial Luis Jorge Barros Risatti está a cargo de la investigación.
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Golpeó, desobedeció a la autoridad, abusó y amenazó
Fuentes judiciales consultadas indicaron que los registros de violencia datan de octubre del año pasado. Entonces, el presunto violento habría agredido físicamente a su novia. Ella lo denunció y desde la Justicia interviniente se dispuso una orden de restricción.
Sin embargo, el joven hizo caso omiso a esta medida y en diciembre se reencontró con su ex novia –la relación por entonces ya había terminado-. En esa oportunidad, según denunció oportunamente la joven mujer, él la abuso sexualmente. Su derrotero en el contexto de violencia registró otro hecho. En marzo último, este joven volvió a acercarse ergo incumplir con la medida judicial dispuesta en octubre y la amenazó. Ella nuevamente lo denunció.
Finalmente, el presunto violento fue imputado por los delitos de “lesiones leves calificadas por mediar una relación de pareja”, “abuso sexual con acceso carnal y desobediencia a la autoridad” y “amenazas simples y desobediencia a la autoridad”.
Ayer, el juez Marcelo González presidió la audiencia de control de detención y resolvió que el acusado continuara privado de la libertad. Además, la joven denunciante pidió presenciar la audiencia, a fin de monitorear al magistrado.
Violencia
El concepto de violencia de género implica a todo aquel tipo de violencia que se lleva a cabo vulnerando el bienestar físico, psíquico o relacional de una persona debido a su sexo o identidad de género. Se usa de manera intencional la agresión, sea mediante la fuerza física o con el propósito de causar daños, coaccionar, limitar o manipular a la persona objeto de violencia.
Este tipo de violencia puede provocar efectos demoledores en las víctimas. A nivel físico pueden producirse lesiones serias que pueden llevar a la incapacitación, al coma o incluso a la muerte. A nivel psicológico es frecuente que las personas que sufren violencia de género no sean capaces de denunciar, generalmente debido al miedo de posibles repercusiones para ellas o sus seres queridos, la presencia de incredulidad o la creencia de que no van a ser apoyadas.
Tampoco es infrecuente que las víctimas se sientan culpables o responsables de la situación o que teman producir dolor en otras personas (por ejemplo, ante la presencia de hijos). Incluso, según el tipo de educación recibida o el tiempo que la víctima haya podido ser manipulada, se puede llegar a pensar que se trata de una conducta normal como así también que se sientan merecedoras de ella.
La violencia más visible es la física, que puede ser temporal o permanente. Dentro de este tipo de violencia se incluyen golpes, heridas, fracturas, arañazos. Si bien en ocasiones se pueden llegar a trivializar o considerar que pueden producirse durante una discusión, empujones y zarandeos también entran dentro de la categoría de violencia física. Se pueden producir una incapacitación física debido a las consecuencias de las agresiones, e incluso según el nivel de daños causados puede llevar a la muerte. La violencia psicológica se caracteriza porque, si bien a nivel físico puede no existir una agresión, la víctima se ve humillada, minusvalorada y atacada psicológicamente. Dicho ataque puede ser directo y realizado activamente en forma de insultos y vejaciones o bien llevado a cabo de un modo más pasivo, desvalorizando a la pareja sin que ésta considere que está sufriendo un ataque.
La violencia psicológica incluye humillaciones, amenazas y coacciones (utilizándose en algunos casos la amenaza de agresión física a la víctima o a allegados), desprecio y desvalorización. También hacer que la persona se sienta indefensa, obligada a hacer determinadas acciones y dependiente del agresor, culpable de la situación de abuso y merecedora de un castigo.
Debido a que en muchas ocasiones no se percibe una agresividad directa en el mensaje, muchas víctimas no son conscientes de estar siendo maltratadas y no emprenden acciones contra el agresor.