Una de las bandas narcotraficantes más importantes que compraba droga al exterior, tenía base en Catamarca y comercializaba en provincias vecinas fue sentenciada a penas de entre 7 y 9 años en un juicio abreviado que se llevó a cabo ayer en el Tribunal Oral Federal (TOF), con asiento en Catamarca.
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Con penas de entre 9 y 7 años condenan a tres narcotraficantes
El debate comenzó ayer a las 10 y terminó pasadas las 13 y fue un juicio abreviado porque los tres acusados reconocieron los hechos por los cuales llegaron al juicio.
Se trata de Lucas Martín Tula (36), Hernán Alexis Cárdenes (31) y Gloria María Elena Tula (61), quienes, al momento de declarar, admitieron haber formado parte de una banda delictiva dedicada a la tenencia de estupefacientes para su posterior comercialización.
Tras la declaración el Tribunal, integrado por Enrique Lilljedahl, Juan Carlos Reinaga y Adolfo Guzmán, "desobligó" a una decena de testigos que habían sido citados a declarar en la causa.
El fiscal Rafael Vehils Ruiz consideró, en coincidencia de los abogados defensores, que "a confesión de partes, relevo de pruebas" y que hubo una "confesión lisa y llana de los hechos en que fueron acusados".
En breves alegatos Vehils Ruiz dio "por sentado que Lucas Tula organizó y financió una estructura delictiva con la colaboración de los demás acusados", que la mujer y Cárdenes "respondían a instrucciones de Tula", y remarcó que quedaron integrantes de la organización que no pudieron ser hallados. Finalmente, pidió 9 años de prisión para Lucas Tula y 7 para los otros dos acusados.
Sentencia
El Tribunal en forma unánime encontró culpable a Lucas Tula como el autor penalmente responsable de organizar y financiar actividades vinculadas con el narcotráfico y lo condenó a cumplir 9 años prisión más el pago de una multa de $30.000.
Declararon culpables a Hernán Cárdenes y a Gloria Tula de ser coautores penalmente responsables del delito de "tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravado por el número de personas", y los condenaron a 7 años de prisión más el pago de una multa de $10.000 cada uno.
En el caso de la mujer, quien está con prisión domiciliaria por enfermedad y concurrió al debate estando conectada a una mochila que provee oxígeno, los jueces dispusieron que continúe con la misma modalidad y que se le instale un dispositivo electrónico para supervisar el cumplimiento del régimen.
Por último, el Tribunal remarcó la renuncia por parte de las defensas de recurrir la sentencia, por lo que las condenas quedaron firmes.
La causa
Según fuentes judiciales la causa inició en noviembre de 2009 cuando fuentes confidenciales informaron a Drogas Peligrosas de la Policía que en el barrio Eva Perón, Lucas Tula vendía estupefacientes “de 100 gramos en adelante”. Las pesquisas determinaron que existía una organización dedicada a la producción y/o preparación y posterior distribución de sustancias estupefacientes, por lo que se llevaron a cabo tres allanamientos en los domicilios de los ahora condenados.
El primer allanamiento fue en casa de Cárdenes ubicado en calle La Aguada de la zona Norte -en enero de 2016-, donde se secuestró dos teléfonos celulares, tarjeta SIM, una balanza de precisión y $36.000.
El segundo procedimiento fue en septiembre de 2016 en la casa de Gloria Tula, en calle La Aguada donde se incautó 202 kilos marihuana compactada, 17,5 kilos de cocaína y dos teléfonos celulares. Al momento del procedimiento fue detenido Cárdenes. En el tercer procedimiento, en Pozo El Mistol -departamento Valle Viejo-, propiedad de Lucas Tula los agentes procedieron a su arresto y secuestro de seis teléfonos celulares, $79.000 en efectivo y dos chapas patentes.
El caso "Alfalfa Verde", un cargamento millonario
La droga incautada en el marco de los procedimientos que tuvo como protagonistas principales a los tres sentenciados fue valuado en una cifra millonaria. En 2016 especialistas de personal antidrogas estimaron que la marihuana secuestrada podía ser valuada en $3,6 millones, y la cocaína en unos $3 millones.
Se pudo conocer que la cocaína secuestrada era de máxima pureza, que los narcotraficantes mediante el aditamento de otras drogas la "estiran" para obtener más sustancia estupefaciente.
La banda traía la droga desde Paraguay, Bolivia y el litoral argentino.
Simulaban la venta utilizando términos familiarizados con alfalfa, avena y otros elementos relacionados con caballos.
En el debate de ayer, Cárdenes reconoció que era el chofer de los autos con los que se realizaba el movimiento de la droga. La mujer admitió que guardaba los estupefacientes, y Lucas Tula reconoció haber financiado los movimientos y provisto la logística necesaria.