HABÍA ATACADO A SU EX PAREJA

“Tomar el cuchillo y herir a la víctima no dio posibilidad de defensa”

Nadia Alaniz cumple una pena de prisión en suspenso por el delito de 'lesiones leves calificadas'.
lunes, 15 de abril de 2019 · 04:05

El 14 de enero, cerca de las 11, Tullio Robaudi se encontraba en su casa en Tinogasta. Había discutido con Nadia Alaniz, su ex pareja y madre de sus cinco hijos. La mujer llegó hasta su domicilio y luego de intercambiar palabras, lo atacó con un cuchillo; le propinó dos puntazos con el arma blanca. Éstos impactaron en el tórax y en la región lumbar. Como consecuencia y de acuerdo con el informe médico pertinente, las heridas pusieron en riesgo la vida de Robaudi.

El pasado 27 de marzo, Nadia Alaniz ocupó el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Segunda Nominación. Debía responder por el delito de “lesiones graves”.

Frente al juez Rodolfo Bustamante, la mujer recordó que la discusión se originó por una habladuría que perjudicaba a la hija de ambos. Nadia se acercó a la casa de su ex para comentarle sobre esta situación y para que interviniera. Según dijo, ella llegó hasta la casa de él y se defendió de una agresión que no pudo acreditarse. La situación tomó otro rumbo y su ex terminó herido por ella. Nadia reconoció que agarró un cuchillo y que lo atacó pero se arrepintió y le pidió disculpas.

A su turno, Tullio Robaudi, su ex, minimizó la situación y advirtió que “se dijeron muchas cosas… ella se disculpó, reconoció sus actos, que estuvo mal. Me recuperé bien”. Además, dejó en claro que su “interés más preciso” son sus hijos, “que quieren mucho a su madre. Pasó el tiempo…”.

El fiscal Gustavo Bergesio agravó la calificación, al haberse acreditado la relación de pareja que hubo entre ambos. Por lo que acusó por el delito de “lesiones graves calificadas por el vínculo” pero pidió una pena de tres años de prisión en suspenso, con restricciones. A su turno, el defensor oficial Nolasco Contreras advirtió que la médica que constató las heridas de su ex no se presentó a testificar. La profesional, detalló, sin fundamentos había asegurado que corría peligro la vida de Robaudi. “No hay elementos contundentes para agravar la figura”, resaltó y pidió la absolución y, en su defecto, pidió una pena mínima por el delito de “lesiones leves calificadas por el vínculo”.
El juez Rodolfo Bustamante la halló culpable del delito de “lesiones leves calificadas” y la condenó a una pena de un año y seis meses en suspenso, más pautas de conducta, entre ellas, evitar todo tipo de contacto con la actual pareja de su ex y con los hijos de ella.

En los fundamentos de la sentencia, el magistrado resaltó que a la hora de establecer si una lesión es grave o simple, uno de los presupuestos para calificar una lesión como grave -cuando ha puesto en riesgo la vida del ofendido-, ha indicado que esa circunstancia debe entenderse referida a un peligro concreto y real al que hubiese sido expuesta la víctima como consecuencia de una lesión y no a un simple peligro potencial. De hecho, toda lesión puede hacer peligrar la vida en la medida en que fuera objeto de complicaciones, advirtió.

“En este caso, tal circunstancia no ha quedado aclarada, por lo que no resulta prudente afirmar que se trató de una lesión grave, más aún si no se explicaron las razones para tal afirmación”, señaló.

En cuanto a la calificación legal, Bustamante le dio la razón al fiscal Gustavo Bergesio. Tal como lo señaló en su alegato, hubo una relación de pareja de la que nacieron cinco niños, que quedó acreditada.

“La acción de tomar el cuchillo y herir a la víctima fue totalmente sorpresiva, no dando posibilidad de defensa alguna. El daño causado en la integridad física fue realmente importante y además de no haber mediado el pronto auxilio que recibió, el resultado, a no dudarlo, pudo haber sido más grave”, advirtió.

Además, el magistrado consideró que no se justifica el motivo que la llevó a desplegar tal acción, “si como quedó acreditado en debate, ya hacía bastante tiempo que se encontraban separados”.

Pese al agravio, como atenuantes el juez valoró que se trata de una persona que tiene estudios secundarios, con cultura acorde al medio en que vive y el concepto de los vecinos es favorable. “Se trata de una persona que no tiene problemas con ellos. Se estima como justo la pena de un año y seis meses en suspenso”, señaló.

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