“Si antes decía que mi hija es inocente, ahora lo reafirmo: es inocente”, dijo Marta Fernández, la mamá de Soledad Argañaraz, una joven imputada por una gresca que se generó el 16 de junio del año pasado, en el barrio Virgen Niña de la zona Sur capitalina. El saldo de la riña fue la muerte de Luis Américo Garribia (17) y su hermano Nicolás Garribia fue gravemente herido aunque falleció semanas más tarde a causa de una leucemia; Braian Luján resultó con heridas.
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No se halló ADN de imputada por intento de homicidio
Soledad Argañaraz está imputada por los delitos de “lesiones leves” y “homicidio en grado de tentativa”. En una charla con El Ancasti, Marta Fernández, su mamá, clamó por su inocencia y pidió por su excarcelación. “Los querellantes, públicamente, dijeron que no hay ADN que compliquen a mi hija. ‘De la mujer no hay nada’, se dijo. Ahora estoy esperando qué solución da el fiscal”, expresó.
Según la mujer, su abogado defensor Roberto Mazzucco le explicó que esta situación favorece a su hija porque suma a la falta de prueba. La joven se encuentra privada de la libertad desde hace ocho meses. “Me afectó porque era mi compañía. Entraron a su casa, donde recién estaba formando una pareja; estaba ahí y estaba conmigo. Afectó a mi salud; tengo problemas en el corazón, de arterias; se me generó estrés emocional. Estoy con cardiólogo”, comentó sobre el impacto de lo sucedido en su vida.
Marta contó que esa noche, su hija estaba dentro de su casa cuando ingresó el joven Luján. La mujer dio detalles sobre la casa de su hija: una puerta de entrada que daba a un patio, la entrada a la cocina con una puerta que los llevaba a un salón y de ahí se iba hacia el dormitorio, precisó. “Ellos dejaron una sola puerta de acceso. Era un error porque si se iniciaba un incendio en el ingreso quedaban encerrados. Toda la gresca se armó en la puerta de calle, en el patio y en la cocina. Cuando Luján entra, ella queda en el salón, en único lugar donde ella podía ‘disparar’. No había luz porque no hay alumbrado público”, detalló.
Luego, recordó que su hija salió hacia el fondo, mientras Luján peleaba. En ese forcejeo, tiraron la llave de la luz y quedaron a oscuras. “Ella nunca intervino en la pelea; nunca una mujer va a pelear contra varones. Es insólito que el fiscal se haya aferrado a dos denuncias falsas. Luján denunció que Soledad le pegó con una silla, cuando algunos testigos dicen que ella gritaba que llamaran a la Policía. Los testigos dicen que escuchaban a la mujer gritar. No hay una persona que diga ‘nosotros la vimos pelear’. Había oscuridad, ella estaba dentro y no participó en la pelea de los varones. Todos declararon que se escuchaba a la mujer gritar ‘auxilio, nos van a matar, llamen a la Policía, por favor’. Un testigo dijo que eran desgarradores los gritos de la mujer pidiendo auxilio. ¿Pedía auxilio o luchaba? Algunas cosas no cierran”, consideró.
Riña
Luján habría pasado por el frente de la casa en donde estaba Hernán Ulises Chanampa, otro imputado, y le ofreció una bicicleta. Éste lo insultó y lo agredió con un palo. Luján se fue hasta la casa de los Garribia y pidió que lo ayudaran. Los tres fueron a buscarlos y se trenzaron en lucha. Pelearon con Chanampa hasta que salió Claudio Mauricio Olivera, también imputado, con un cuchillo que le asestó un puntazo en el pecho a Américo y lastimó a Nicolás. Américo murió desangrado cuando llegaba al hospital.n