BUENOS AIRES- María Luján Bravo, de 22 años, fue la última persona que había visto con vida a Francisco Luis Sánchez (56), un cartonero que fue hallado muerto en su casa de San Fernando el miércoles y con quien ella tenía una relación sentimental.
Ella es la última persona que lo vio con vida y ahora fue descubierta, un día después, mutilada en un descampado de la localidad de Virreyes.
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Mutilaron a una testigo clave de una muerte dudosa
Primero se pensó en un doble crimen vinculado a las drogas, pero con el correr de las horas todo cambió. Aunque las dudas sobre ambos casos son muchas todavía, solo la autopsia a los dos cuerpos revelarán lo sucedido.
Los familiares de Sánchez sospechaban de la chica. Unas 24 horas después, María Luján apareció muerta en un descampado.
Las circunstancias en las que fue hallado el cuerpo de Bravo hacían suponer que la habían matado. El vecino de Virreyes que llamó al 911 habló de un cuerpo desnudo y sin cuero cabelludo tirado en un descampado cercano a las vías del tren y a un arroyo, en el cruce de Málaga y Malvinas Argentinas, de la localidad de Virreyes.
Cuando los investigadores llegaron a la escena sospecharon de un homicidio. Fue la médica legista, la que tuvo que suspender la autopsia de Sánchez para ir hasta la escena del crimen de Bravo, quien despejó todas las dudas.
“El desgarro en el cuero cabelludo y en la ropa fue producto de los perros de la zona. No tiene signos de haber sido golpeada, lo único que no pudo determinar en el lugar es si la ahorcaron”, informó el portal clarin.com.
Los investigadores sospechan que pudo haber muerto por el consumo de drogas, de la misma manera que manejan esa hipótesis en el caso de Sánchez.
“Los dos tomaban cualquier cosa desde hace muchos años. Es muy probable que hayan consumido lo mismo ambos y por eso las muertes se dieron tan seguidas”, indicaron las fuentes, dentro de lo que es la hipótesis menos violenta en ambos casos.