Luego de varias jornadas, finalmente culminó el debate que tenía como imputados a Cristian Astuénaga, José Luis Ríos y Lucas Contreras. Astuénaga y Ríos fueron acusados por dos hechos de “robo en grado de tentativa” y por un tercero de “robo agravado por el uso de arma”.
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Penas en suspenso y efectiva para tres jóvenes ladrones
En mayo de 2016, Astuénaga y Ríos iban a bordo de una moto. En calle Sarmiento rompieron el vidrio de un auto Volkswagen Gol y se llevaron un estéreo y unas prendas de vestir. Luego se fugaron. A las pocas cuadras, intentaron repetir el mismo procedimiento: romper el vidrio de un automóvil Ford Ka pero no tuvieron éxito. Intentaron escapar pero fueron aprehendidos.
En febrero de 2018, Astuénaga y Contreras habrían interceptado a una joven que se trasladaba en una moto y a punta de cuchillo se la robaron y huyeron.
El debate comenzó la semana pasada en la Cámara Penal de Segunda Nominación. En la primera audiencia, Astuénaga admitió su participación en los dos primeros hechos y negó el tercero. A los jueces Rodolfo Bustamante, Luis Guillamondegui y Jorge Álvarez Morales les dijo que no terminó la escuela primaria y que casi no sabe leer ni escribir. Además, contó que tiene una hija de ocho meses a la que no conoce porque nació mientras él estaba en el Servicio Penitenciario –allí fue alojado hace un año-.
“Estaba en la droga y no sabía lo que hacía. Mezclaba pastillas con alcohol. Empecé a consumir a los 11 años pegamento y marihuana”, comentó. El día de los dos robos aseguró haber consumido esa mezcla peligrosa y que por día tomaba 10 cervezas con una tableta de psicofármacos. “Estoy arrepentido y pido perdón. Quiero cambiar mi vida pero ahora estoy en el Servicio Penitenciario. Quisiera hacer un tratamiento”, expresó.
Contreras se abstuvo de declarar, por lo que se recordó su testimonio en etapa de instrucción. En esa oportunidad, dijo que para esa fecha se encontraba de viaje en Agua Blanca, Salta. Ríos también optó por el silencio.
El lunes las partes formularon sus alegatos. El fiscal Gustavo Bergesio consideró que la prueba en su contra -por los hechos que debían responder Astuénaga y Ríos- es contundente y quedó probada su participación. “Se ejerció fuerza y se sustrajeron algunos elementos pero sin concretar”. Por ello, los acusó por dos hechos de “robo en grado de tentativa”.
Además, por el tercer hecho en cuestión, Astuénaga debía responder, junto con Contreras, por el delito de “robo agravado por el uso de arma”. Ésta era la imputación más grave para Astuénaga. “La damnificada es vecina y dijo que pudo verlos y reconocerlos –pese a que tenían casco-. Los describió perfectamente. No tenemos dudas de que Astuénaga estaba y lo reconoció con facilidad. Hubo algo que la intimidó para que entregara la moto. Eso es el ‘robo agravado por el uso de arma’”, indicó, al mismo tiempo que, en pleno alegato, se puso un casco con el visor levantado, a fin de demostrar que su cara aún parcialmente cubierta podía ser reconocida. El representante del Ministerio Público Fiscal pidió para Ríos la pena de un año de prisión en suspenso, para Contreras cinco años y para Astuénaga, el más comprometido de los tres acusados, seis años de prisión.
El defensor oficial Nolasco Contreras pidió para Ríos la absolución “por la orfandad de pruebas”. El abogado Víctor García, defensor de Contreras, solicitó la absolución por el beneficio de la duda o, en su defecto, la pena mínima por el delito de “robo simple”. En tanto que el defensor Pablo Vera Aráoz solicitó la absolución por el beneficio de la duda o el cambio de calificación a “robo simple”.
Veredicto
Ayer los jueces Rodolfo Bustamante, Luis Guillamondegui y Jorge Álvarez Morales dieron a conocer el veredicto, tras una extensa deliberación. Si bien los tres fueron hallados culpables de los delitos por los que fueron acusados, las penas fueron distintas. José Luis Ríos fue condenado a un año de prisión en suspenso. Contreras recibió una pena de dos años y seis meses de prisión en suspenso y Astuénaga, el más comprometido de los tres, fue condenado a tres años y seis meses. En el caso de Contreras y Astuénaga se les bajó la calificación a “robo simple”. También se dispuso que realice un tratamiento por su consumo problemático de sustancias, bajo la debida supervisión del Juzgado de Ejecución Penal. Tras escuchar el veredicto, solo Astuénaga regresó al Servicio Penitenciario de Miraflores para terminar de cumplir la pena.