martes 21 de julio de 2026
EN UN APARENTE CONTEXTO DE VIOLENCIA

Murió asesinado de 185 puñaladas por su esposa e hija

Las mujeres lo habían denunciado por amenazas de muerte y violencia intrafamiliar.

Por Redacción El Ancasti

Una mujer, junto con su hija de 18 años, asesinó de al menos 185 puñaladas a su pareja, a la que había denunciado por amenazas de muerte y violencia de género, en una vivienda de la localidad bonaerense de José C. Paz. La mujer de 38 años, que permanecía detenida junto a su hija, era obligada a prostituirse por el hombre, de acuerdo con el testimonio de familiares de la mujer.

El asesinato se produjo el sábado en una vivienda situada en 18 de Octubre al 800 y tuvo como víctima a Alberto Naiaretti, quien era conocido como "El Gitano". Las dos detenidas son Paola Córdoba y Paula Naiaretti, hija de la pareja.

Según la autopsia posterior, 119 de las 185 puñaladas se concentraron entre la zona del pecho, mientras que el resto afectó a distintas partes del cuerpo. Al parecer, fueron cuatro las puñaladas mortales, ya que el resto fueron superficiales.
María, hermana de Paola Córdoba, señaló que Naiaretti la obligaba a prostituirse. "Fueron 22 años de calvario el que vivieron mi hermana y mi sobrina, de torturas. Hasta la obligaba a Paola a prostituirse en la Ruta 8... Por eso pedimos que sean liberadas", sostuvo la mujer en declaraciones televisivas.
Paola Córdoba, indicó, realizó "muchas denuncias porque la golpeaba siempre. Ella se escapaba pero volvía con él por los hijos, con quienes también era violento. Él la obligaba a prostituirse y le decía constantemente: ‘No te duermas porque te mato a vos y a los chicos’", añadió.

Madre e hija fueron indagadas por la fiscal de Malvinas Argentinas Silvia González Bazzan, y habrían inducido que cometieron el crimen en un contexto de violencia de género, consignaron fuentes judiciales.
Durante años, según testimonios de familiares, Naiaretti sometió a su mujer, Paola Elvira Córdoba, y a los cuatro hijos que tuvo con ella a un infierno de violencia de género, de golpizas frecuentes y frases despectivas. "Agradecé que no te violo a vos y a tus hermanas", solía decirle Naiaretti a Paola.

Habían estado juntos durante 23 años. Naiaretti, de 46 años, un ex empleado de una empresa  de plásticos y un ratero de poca monta que había sido acusado de encubrimiento y tentativo de hurto años atrás, conoció a Paola cuando tenía apenas 15 años, se la llevó de su barrio, también en José C. Paz, la aisló de su familia: Paola solo le abría la puerta a su propia madre, fallecida hace diez años, si su marido la dejaba. No tenía redes sociales, escasa comunicación con el exterior. Sus hermanas, a las que Naiaretti amenazaba con violar, tenían la entrada prohibida.

En la noche del domingo, Paola, que trabajaba en un lavadero justo al lado de su casa, que cobraba una Asignación Universal, decidió que recibiría la última golpiza de su vida mientras su marido la abordaba sin piedad. Su hija estaba en su cuarto, con su teléfono. "Escuchó los gritos y fue a la cocina", dijo su tía, "vio a su mamá forcejeando, Alberto la tomaba por la fuerza, tenía su mano en la de Paola, le agarraba el cuchillo".
"Defendió a su madre", aseguró la tía, con la voz llorosa: "Le dio dos puntazos a su padre". "Mi hermana", continúa María, "tenía miedo de que se volviera a levantar". Los forenses luego se sorprenderían a contar las heridas en el cuerpo, ubicadas en el pecho, el abdomen y la espalda, mucho más que dos: había 185 puñaladas en total.n

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