Las instalaciones del Centro de Cultura y Trabajo Comunitario “Villa Dolores”, ubicado en esa localidad del departamento Valle Viejo-, fue nuevamente blanco de los delincuentes, quienes en esta oportunidad robaron herramientas, instrumentos y equipos de música, y además incendiaron el sistema de video vigilancia. En diálogo con El Ancasti, Oscar Nemeth, coordinador del Centro, informó que el nuevo robo fue perpetrado entre la noche del viernes y la madrugada de ayer y aseguró que los delincuentes se tomaron el tiempo necesarios como elegir qué llevar, qué dejar y qué destruir.
Indicó que además de robar, los malvivientes arrancaron las cámaras de seguridad que estaban instaladas en el edificio, y que junto a la computadora, el monitor y UPS y demás elementos tecnológicos que componían el sistema las trasladaron a la parte trasera del inmueble y le prendieron fuego, "con lluvia y todo".
"Es impresionante el daño que hicieron y la violencia con la que se manejaron. Destruyeron una puerta de madera que tenía una fuerte seguridad. Hicieron palanca, golpearon y rompieron todo a su paso", comentó. Dijo que entre otras cosas sustrajeron lijadoras, taladros, una sierra caladora, una sierra circular y una importante cantidad de herramientas de mano. Sostuvo que también robaron una cámara fotográfica, micrófonos, cables, un parlante monitor y un equipo de sonido.
"Lo que se llevaron es muy caro. Pero nos preocupa y alarma mucho el destrozo, la agresividad", agregó. Aseguró que "hace años que venimos soportando hechos de inseguridad", y remarcó que "nunca nos pasó algo como esto".
Recordó que el Centro -que antes se denominaba "La Primitiva"-, se instaló en Villa Dolores en el año 2007, y que durante los siguientes cinco años "no dejamos una sola herramienta en el lugar para que no nos roben". En este contexto, sostuvo que los ilícitos comenzaron aproximadamente en el 2012 y que entre ese año y el año 2014, junto a otros integrantes del Centro radicó 19 denuncias penales por robo.
"Hoy (por ayer) hice una denuncia por este nuevo hecho y después hice una ampliación en la que di a conocer lo que se llevaron. Los chorros sabían lo que hacían. Saltaron una tapia, ingresaron al terreno, desconectaron la energía eléctrica para que desde afuera nadie advierta el movimiento para luego hacer lo que quisieron", dijo conmovido.
Consideró, además, que quienes llevaron a cabo el ilícito tenían conocimiento de las actividades que se desarrollan habitualmente en el lugar. "Ahora tenemos miedo porque no sabemos qué hacer con las pocas cosas que no se llevaron. Estamos tratando de cerrar las aberturas que destrozaron y de recuperar lo que rompieron a medias. Pero no sabemos qué hacer. No tenemos la más mínima seguridad como para dejar algo", agregó. Remarcó que junto a las demás personas que coordinan el Centro "estamos muy preocupados por la violencia con que se manejaron", y lamentó el daño causado "porque acá viene mucha gente a realizar y organizar actividades culturales".
Finalmente, indicó que "afortunadamente no se llevaron todo", pero hizo hincapié en el "temor a que los chorros vuelvan decididos a llevarse lo que quedó".n