sábado 18 de julio de 2026
EL FISCAL HABÍA PEDIDO UNA PENA DE 14 AÑOS y la querella, 16

Condena de ocho años de prisión para el único culpable por el crimen del casino

Raúl “El Negro” García volvió al Servicio Penitenciario. Los familiares de Mario Andrés “Tatú” Robledo (31), la víctima fatal, quieren apelar la decisión de la Cámara Penal de Primera Nominación.

Por Redacción El Ancasti

Gritos, insultos y lágrimas se escucharon cerca de las 13, en la vereda de la Cámara Penal de la Primera Nominación. Los familiares de Mario Andrés “Tatú” Robledo expresaron su descontento. Raúl “El Negro” García, único acusado por su asesinato, fue condenado a la pena de ocho años de prisión. Los familiares de “Tatú” hicieron sentir su bronca por el veredicto, más aún cuando García era retirado de la sala de debate, hacia la camioneta del Servicio Penitenciario. Le arrojaron una botella con agua y le gritaron improperios. 

El crimen se produjo el domingo 2 de abril de 2017, cerca de las 13.20, en la vereda del Hotel Casino, sobre calle Esquiú, entre Caseros y Ayacuho. García, esa madrugada, había amenazado de muerte a “Tatú” y a su pareja, horas después, había disparado contra ambos. Robledo falleció camino al hospital y la mujer no recibió ningún impacto. 

El debate inició el 14 de febrero. “El Negro” García llegó imputado por los delitos de “amenazas agravadas por el uso de armas y portación de arma de guerra”, “homicidio simple calificado por el uso de arma” y “homicidio simple calificado por el uso de arma en grado de tentativa”. El fiscal Mauricio Navarro Foressi, en su alegato, destacó que el acusado, en audiencia, reconoció el hecho, dio detalles y pidió perdón. “Le doy dos horas para que me devuelvan la moto o los mato a los dos”, fue la frase de García que Navarro Foressi enfatizó. Luego, indicó que el acusado disparó a un metro de distancia. “Nadie le roba la moto a mi hija”, fue otra frase del imputado que el representante del Ministerio Público Fiscal recordó.

Además, advirtió que de acuerdo con las pericias psiquiátricas y psicológicas realizadas, García no presenta alteraciones y puede comprender la criminalidad de sus actos. No obstante, destacó que presenta “escasa tolerancia a la frustración”. También, indicó que el arma utilizada estaba registrada como patrimonio de la Policía de la Provincia, pese a que el acusado no estaba habilitado para su uso. 
Navarro Foressi estuvo a cargo de la investigación y sostuvo su acusación en su alegato. Pidió para García una pena de 14 años de prisión.

En tanto que Daniel Ortega, representante de Juana del Valle Bayona por la querella y de la acción civil, consideró que “la pérdida de un hijo es el mayor dolor. Le arrebataron la vida de manera cobarde, sin posibilidad de defenderse. El dolor no puede medirse. Mario era los ojos de su mamá y ella estaba bajo su cuidado”, señaló. En su alegato por la acción civil, citó el caso de Elián Kotler -condenado por homicidio culposo, defendido por él, cuyo fallo fue recientemente apelado en la Corte Suprema de Justicia de la Nación-. Por daño moral, pérdida de chance y ayuda, y daño psicológico pidió la suma de $640.000. A la vez, adhirió a la acusación del fiscal, pero pidió un castigo de 16 años. 

A su turno, Pedro Vélez, abogado de la defensa, pidió la absolución por los delitos de “amenaza agravada por el uso de arma” y “homicidio en grado de tentativa” y pidió una pena de tres años por el delito de “homicidio en emoción violenta”. “Es una persona devastada por la pérdida de un ser querido. Hubo un suceso lamentable que le hizo un ‘click’, casi sin defensas”, sostuvo. Los familiares de la víctima murmuraron su desacuerdo.  
“Quiero pedir perdón a la familia Robledo. Nunca estuve preparado… Desde que falleció mi hija, nunca pude estar preparado para nada. Si hice daño, pido perdón”, fueron las últimas palabras de “El Negro” García, antes de escuchar el veredicto. 

Luego, los jueces Carlos Moreno, Elizabeth Cabanillas y Fernando Esteban pasaron a un cuarto intermedio. Por unanimidad, fue condenado a la pena de ocho años de prisión. También se fijó una indemnización por $500.000.n

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