Al menos dos familias que viven en barrio Mi Jardín -en la zona Norte de la ciudad-, evalúan la posibilidad de vender su casa y cambiar de barrio por problemas de convivencia con otros vecinos.
Al menos dos familias que viven en barrio Mi Jardín -en la zona Norte de la ciudad-, evalúan la posibilidad de vender su casa y cambiar de barrio por problemas de convivencia con otros vecinos.
En un recorrido efectuado por El Ancasti se pudo conocer que la problemática afecta aproximadamente a seis familias cuyos integrantes se denuncian entre sí.
"Hace aproximadamente tres años que tenemos problemas porque nos molestan. Ya los hemos denunciado en varias oportunidades, pero no cambia nada. Por eso queremos que la Justicia intervenga y trate de mediar para que podamos vivir en paz", dijo un vecino que -al igual que los demás que conversaron con un cronista de este diario-, pidieron mantener en reserva su identidad por temor a represalias.
Se pudo conocer que los hechos que trastornan la convivencia entre los habitantes de un sector de ese barrio incluyen insultos, ademanes obscenos y hasta golpizas. "Por ahora somos dos las familias que estamos pensando en vender todo para irnos a otro lado porque esto es un problema de seguridad", comentaron y aseguraron que ya hubo quien tomó esa drástica decisión. Fuentes judiciales informaron que en los últimos días fueron registradas al menos dos denuncias penales en la Unidad Judicial N°8 por integrantes de una de las familias en conflicto. En una de las presentaciones penales el denunciante aseguró que los integrantes de una familia lo amenazaron de muerte, tras recriminarle por una denuncia anterior.
En diálogo con este diario el damnificado afirmó que "hace un tiempo le dieron una golpiza a mi padre y le quebraron un brazo", y explicó que sus acusados conforman familias numerosas, viven en varias casas del barrio y "permanentemente buscan problemas con todos. Nos molestan, tiran piedras a la casa, amenazan a los chicos, les hacen señas obscenas y nos hostigan". Estos dichos fueron desmentidos por otras familias que también denunciaron agresiones y malos tratos.
Fuentes policiales indicaron que hubo ocasiones en las cuales el personal de la comisaría Octava debió recorres el barrio en reiteradas oportunidades para que los integrantes de las distintas familias no afecten el orden público ni generen conflictos entre sí.n