La delegación local de la Policía Federal Argentina (PFA) desplegó un importante operativo el miércoles pasado en la zona oeste de la Capital. El resultado fue la detención de una persona mayor de edad y una cantidad no precisada de estupefacientes.
La delegación local de la Policía Federal Argentina (PFA) desplegó un importante operativo el miércoles pasado en la zona oeste de la Capital. El resultado fue la detención de una persona mayor de edad y una cantidad no precisada de estupefacientes.
Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que, en horas de la noche, personal de la PFA catamarqueña concretó el allanamiento en el barrio Achachay, en la zona oeste de la Capital. El procedimiento fue dispuesto por el Juzgado Federal de Catamarca.
Según se precisó, la vivienda fue allanada como final de una investigación realizada por esta fuerza federal. Se determinó que en ese domicilio se encontraba un hombre, mayor de edad, que se dedicaba a la venta al menudeo de estupefacientes. De esta manera, la PFA procedió al secuestro de una cantidad no informada de marihuana, la cual se encontraba fraccionada y lista para la comercialización. Al mismo tiempo, también se incautó dinero y otros elementos de interés para la causa. Se remarcó que el sospechoso tenía antecedentes por delitos contra la propiedad y ya se le había efectuado un allanamiento anterior por drogas.
La venta minorista de drogas ilegales no deja de aumentar en los barrios vulnerables del país desde 2010. De acuerdo con el Barómetro del Narcotráfico y las Adicciones N° III del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), en 2016, el 48,5 % de los hogares del país percibían de manera directa o indirecta que en su barrio se vendían drogas ilegales. Tan solo seis años atrás, esa proporción era significativamente inferior, del 30 %.
Lógicamente, las estadísticas sobre el consumo también revelan aumentos en la demanda, en particular entre los jóvenes. Entre 2010 y 2017 el consumo de estupefacientes en chicos de entre 12 y 17 años se triplicó, de acuerdo con el Estudio 2017 de Consumo de Sustancias Psicoactivas de Sedronar.
Problemática
“El narcomenudeo es la base primaria del narcotráfico. El narcotráfico necesita del narcomenudeo porque este último lleva adelante un testeo en los barrios acerca de cómo se encuentra el tejido social, la permeabilidad que hay en el barrio, si existe o no disputa territorial”, explicó Laura Etcharren, socióloga y especialista en narcotráfico.
El narcomenudeo es también el termómetro del consumo, advirtió. Es decir, cómo cambia la demanda de estupefacientes, las nuevas inclinaciones, la decantación del consumo de alguna droga en particular. “El narcomenudeo es el micromercado de estupefacientes. Es la venta en menor escala, que tiene distintas fases dentro de la cadena y, dependiendo del barrio y de los alcances de las bandas, tendrá mayor o menor articulación e infraestructura. Éstas incluyen el dealer, pasando por el punto de venta de droga, el expendio armado, el búnker. La fortaleza de cada estructura es distinta, al igual que las dinámicas. De ahí que sin narcotráfico no haya narcomenudeo y sin narcomenudeo no haya narcotráfico”, detalló.