estadísticas oficiales

El Hospital de Niños Eva Perón registró 145 casos de abuso

En un lapso de 10 meses se registraron tres casos por semana. Muchas veces se descubren en consultas médicas de rutina. Para el director de este centro de salud, se trata de una “patología emergente”.
martes, 3 de diciembre de 2019 · 02:06

“Para cambiar hay que tocar fondo. Cuando se tiene un diagnóstico se puede saber para dónde ir. El tema es cuando no se tiene el diagnóstico. El diagnóstico ya está, hay que difundirlo. Tenemos que concientizarnos todos de esta realidad y empezar a cambiar", consideró Miguel Ángel Morandini, director del Hospital Interzonal de Niños Eva Perón (HINEP).

En una entrevista concedida a Radio Nacional, el funcionario remarcó que los abusos sexuales en niños son una “patología emergente”, con un aumento significativo. Morandini remarcó que “en los últimos 10 meses hubo 145 casos, de dos a tres casos por semana”. Dada esta situación, este centro asistencial de referencia en la provincia diseñó un protocolo, a fin de que el error humano se minimice y no se pierdan datos.

“Cada vez que ingresa un paciente, ante la más mínima sospecha, se activa el protocolo. En este caso, acciona el servicio social, psicología y los médicos de guardia. De esa manera, ahondando, investigamos y llegamos a encontrar que muchas consultas banales tienen un trasfondo que termina siendo el abuso. Toma partido la Justicia en el acto”, detalló.
No obstante, con una actitud autocrítica, señaló: “Estamos actuando tarde. Tenemos que actuar antes”. El director precisó que el protocolo en cuestión permite la inmunización del niño -el tratamiento para evitar las enfermedades infectocontagiosas-, trabajar con la familia pero “es como que lo estoy haciendo el día después y necesito hacerlo antes”.

En este punto, Morandini sostuvo que se encuentra el gran desafío para todos, padres, educador y medios de comunicación: cambiar el paradigma, el enfoque. “No se trata de tener hospitales totalmente equipados, como los tenemos, sino ir a trabajar en la prevención; en salir con los agentes sanitarios a capacitar en los lugares más recónditos o en las estructuras más chicas dentro de las grandes ciudades, como pueden ser las agrupaciones dentro de los barrios. Educar desde el principio para tratar de tener resultados óptimos en los próximos años”, expresó.

Sobre la problemática del abuso sexual en la infancia (ASI), advirtió que, en un gran porcentaje, son cometidos por un miembro de la familia. Por ello, pueden perpetuarse en el tiempo y se hagan demandas tardías debido a que son todos integrantes de una misma familia. “Son situaciones graves, delicadas. El niño tiene la vulnerabilidad de no poder expresar. Creo que generando espacios de escucha, tanto para niños como para adolescentes, permitiríamos que estos chicos se fortalezcan y puedan hacer frente a un sinnúmero de situaciones. 

La palabra más acertada es la resiliencia, el que sale fortalecido tras una desgracia. Eso tenemos que fomentar; para eso tenemos que permitir a nuestros hijos espacios donde puedan expresarse, para que dentro de la desgracia que pasaron puedan fortalecerse a ellos mismos, salir airosos de la situación y no repetir y caer en un círculo vicioso. Hay que cortar eso para que este chico pueda iniciar una vida diferente porque no va a ser la misma vida. Lo importante es ayudar para que tengan una vida diferente y que les permita desarrollarse como persona”, comentó.

Además, enfatizó que el abuso a niños, niñas y adolescentes es una cuestión social, por lo que resulta primordial madurar como sociedad. “Hay signos de madurez social. La prensa, los interlocutores, los formadores de opinión tenemos que cambiar el paradigma de esto; empezar a enfocarnos ya no tanto en que los hospitales tienen que ser el centro de las respuestas, que la Justicia tiene que ser la respuesta de todo sino cambiar el paradigma e ir a reforzar el origen de las cosas, por qué en esa familiar hay abusos. Eso no lo resuelve un juez ni un médico en una guardia. Se resuelve transmitiendo cultura y generando sociedades más responsables y comprometidas”, sostuvo.

Mal social
Todo involucramiento con una niña o niño menor de 13 años se considera “abuso sexual”. El consentimiento sexual en menores de 13 años no es considerado válido. En las personas de entre 13 y 16 años hay abuso cuando el autor se aprovecha de la inmadurez sexual de la víctima. El abuso sexual puede ser cometido por el padre, abuelo, hermano, tío, sobrino, hermanastros (intrafamiliar) o por  alguien que no comparte el hogar ni la familia (extrafamiliar).

En el banquillo, sospechado de ultrajar a una niña

En otro orden, en el ámbito de la Cámara Penal de Segunda Nominación, ayer se inició un debate por un presunto ultraje. El imputado debe responder por el delito de “abuso sexual gravemente ultrajante agravado por la guarda”. El ultraje se habría producido entre 2014 y 2016 en una localidad del departamento Paclín. Por entonces, la víctima era una niña de 11 años. A la vez se remarcó que entre el acusado y la niña habría un vínculo familiar. Por ello, a fin de resguardar la identidad de la nena, no se revela el nombre del acusado.

Por tratarse de un delito de instancia privada, la audiencia se desarrolló a puertas cerradas. No obstante, fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que el Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal de Cámara Gustavo Bergesio y la asesora de Menores Carolina Acuña Barrionuevo. En tanto que la defensa es ejercida por el abogado del foro local Pedro Justiniano Vélez. 
En la primera jornada, frente a los jueces, Luis Guillamondegui, Fabricio Gershani Quesada y Rodrigo Morabito, el acusado negó los hechos. También se presentó la primera ronda de testigos: la chica, sus padres y su abuela. Con estos testimonios, se complicó la situación del  imputado. Luego, se pasó a un cuarto intermedio.
Hoy se reanudará el debate con la comparecencia de más testigos. Se estima que posiblemente mañana las partes puedan exponer sus alegatos.  

Con condena
De acuerdo con los últimos datos judiciales, la mayoría de los acusados por abusos sexuales -que fueron juzgados este año- pertenecía al círculo familiar íntimo de la víctima; eran padres, padrastros, tíos, abuelos o hermanos. 

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