El avance de las drogas y el consumo problemático de esta sustancia como la adicción no solo generan problemas en la salud física y psíquica sino también en el ámbito social y familiar. En la zona sur de la Capital el domingo pasado una mujer llamó a la Policía para que interviniera a fin de controlar a su propio hijo, quien, bajo los efectos de las drogas, estaba muy agresivo.
La madre se presentó a las 9.30 en la Unidad Judicial Nº 2 y denunció a su propio hijo, un hombre de 38 años, que vive con ella. La mujer contó que el viernes temprano, cerca de las 7, dormía cuando un vecino la despertó. Esta persona le contó que su hijo había peleado y como consecuencia del intercambio de golpes tenía un corte en la cara. La mujer salió a buscarlo y ni bien lo encontró lo llevó de nuevo a la casa que ambos comparten.
Quizá impulsada por su corazón de madre, llamó a una ambulancia para que le realizaran a su hijo algunas curaciones. Sin embargo, al mismo tiempo, llamó a la Policía para que lo controlaran porque “estaba muy agresivo por el efecto de las drogas”.
La situación vivida por esta mujer no es nueva. Lastimosamente, la violencia y el consumo problemático de drogas repiten las mismas escenas en distintas familias. El jueves pasado en la Unidad Judicial Nº 8, ubicada en la zona norte de la Capital, una mujer de 46 años se presentó a denunciar a su propio hijo, un joven de 21 años. Ambos también residen en la misma casa. La mujer contó que el martes 1 de enero, a las 16, recibió el llamado telefónico de una vecina, quien le comentó que su hijo se estaba peleando a las piñas frente a su casa. La madre no estaba en su domicilio y regresó al día siguiente, después del mediodía.
Ya de vuelta en su casa, advirtió que lo que su vecina le había comentado era cierto. Su hijo mayor tenía golpes en la cabeza por una paliza con un palo que le dio otro hijo, el denunciado. La madre reconoció que no es la primera vez que suceden estos hechos de violencia en su familia.
En la denuncia, dejó asentado que su hijo “es adicto a las drogas”. Al mismo tiempo, contó que cada vez que consume alguna sustancia estupefaciente “hace cosas de las cuales luego se arrepiente. Él mismo no es consciente de sus actos y no acepta mi ayuda”.
Ante esta dolorosa situación, dejó asentado en la denuncia que solicitó la exclusión del hogar “porque no quiero más problemas en mi casa”.
Avance desenfrenado En octubre pasado, Orlando Quevedo, jefe de la Policía de Catamarca, en relación con el avance de la droga en la provincia, enfatizó que “constantemente se capacita el personal policial”. Además, el jefe advirtió que situaciones como éstas hace 10 o 15 años no se daban como tampoco se daba la cantidad de procedimientos que surgen ahora, con la cantidad de allanamientos y de personas detenidas como consecuencia de este delito. “Hoy en día se deben situaciones que antes no veíamos. Está relacionado con el crecimiento poblacional y con que hace 10 años no existían cosas que hoy sí se las ve. Se trabaja de lleno en la lucha contra el narcotráfico", contó.