Un violento hecho delictivo se registró en las últimas horas en un barrio del centro capitalino. La víctima es un jubilado de 78 años que debió ser internado en la Unidad de Terapia Intensiva. Una vez más un anciano es víctima de la inseguridad. Una vez más la misma víctima salvó su vida de milagro. Una vez más la persona que lo salvó de un primer episodio violento –ocurrido en abril de 2014-, lo salvó de una nueva agresión. La violencia y la desgracia que roza la muerte se cruzaron en la vida de Julio César Martínez, un jubilado militar de 78 años.
De acuerdo con información a la que accedió este diario, ayer en una vivienda ubicada en calle Mota Botello entre Caseros y Avenida Virgen del Valle, propiedad de Julio César Martínez, personas desconocidas –por el momento- ingresaron. Trascendió que el jubilado fue brutalmente golpeado y, como consecuencia, debió ser internado en la Unidad de Terapia Intensiva de un centro de salud privado de la Capital por un fuerte traumatismo de cráneo. Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que, hace unas semanas, Martínez había sufrido un accidente cerebro vascular (ACV), por lo que su estado de salud no estaba en óptimas condiciones al momento de la brutal agresión en ocasión de robo.
Según se precisó, los malhechores habían sustraído electrodomésticos: un televisor de 22 pulgadas, un masajeador, un ventilador y un equipo de música. Todos estos elementos se encontraban en su habitación. En este hecho intervino personal de la Unidad Judicial Nº 5, bajo las directivas de la Fiscalía de Instrucción en feria. Al cierre de esta edición, personal de la División de Homicidios de la Policía de la Provincia realizaba pericias en el lugar.
En tanto que otras fuentes cercanas a la víctima, que fueron consultadas por este diario, detallaron que Vilma Toledo, esposa de Martínez, lo encontró en la casa, semidesnudo y tirado en el suelo, boca abajo. De inmediato, llamó a la Policía y, dadas las heridas que presentaba, fue llevado a un sanatorio. También se precisó que su esposa, una mujer mucho más joven que Martínez, no convive en la misma casa. Martínez alquila habitaciones, dado que su residencia funciona como pensión. En tanto que Toledo tiene domicilio en la zona norte, en el barrio La Esperanza. Según contaron, su esposa llegó a la casa por la tarde y encontró a su esposo malherido, con un golpe en la cabeza. Llamó a la Policía. Para los familiares resulta curioso que al momento del ataque no hubiera nadie en la casa, pese a que en la pensión actualmente residen cinco inquilinos.
Otra oportunidad En abril de 2014, Martínez fue envenenado por un sobrino (ver relacionado) y salvó su vida de milagro. En aquella oportunidad, intoxicado con veneno para termitas, logró comunicarse con Vilma Toledo, quien por entonces era una empleada doméstica de la pensión. La joven había llamado al SAME y tras un lavado de estómago, Martínez pudo contar lo vivido. Los familiares, una vez anoticiados del violento robo que sufrió, se contactaron con el hombre. Martínez les comentó que “otra vez”, Vilma –ahora su esposa-, le salvó la vida.