Lastimosamente, no es la primera vez que Martínez sufre una grave agresión. En abril de 2014, su sobrino Marcelo Damián “El Porteño” Fernández había intentado envenenarlo con veneno para termitas. En septiembre de 2015, los jueces Fernando Esteban, Carlos Roselló y Fabricio Gershani Quesada de la Cámara Penal de Primera Nominación hallaron culpable a “El Porteño” González en el delito de “homicidio calificado por utilizar un medio insidioso en grado de tentativa” y lo condenaron a la pena de 10 años y seis meses de prisión. Este hecho dejó un precedente judicial para la provincia por tratarse de la primera sentencia por un intento de envenenamiento. La víctima, Julio César Martínez, logró salvar su vida. Meses antes, cuando su sobrino había llegado desde Buenos Aires con intenciones de rehacer su vida, lo recibió en su casa, le dio de comer y hasta lo ayudó a conseguir trabajo.
El 1 de abril de 2014, entre el mediodía y la siesta, "El Porteño” se encontraba en la casa de su tío Julio. El joven aprovechó la ocasión de no ser visto para dirigirse hacia una habitación de la casa, donde se guardan herramientas; sacó un frasco que contenía veneno para termitas. "El Porteño” tomó el veneno y depositó una cantidad no precisada en el interior de una botella de vino que se encontraba abierta, ubicada en la heladera de la cocina, a sabiendas de que cuando su tío llegara a almorzar ingeriría dicha bebida. Al instante de haber bebido el vino envenenado, Martínez había sentido un olor extraño, como de combustible, por lo que solo probó un sorbo. "¡Pel…! ¿Por qué echaste nafta al vino?”, le preguntó a su sobrino. Marcelo le contestó que no es nafta; se retira y se dirige al cuarto donde estaba el envase con el veneno, a fin de mostrárselo a su tío. "Es esto lo que te pusieron”, le dijo y luego lo guarda donde estaba. Al cabo de un rato, Martínez comenzó a sentirse mal. Si bien le pidió ayuda a su sobrino, él hizo caso omiso. Don Martínez se comunicó con Vilma Toledo, quien se dedica a las tareas domésticas en su casa; ella llamó al SAME y lo salvó.