Una mujer denunció que efectivos del Grupo de Infantería de Bañado de Ovanta (GIBO) golpearon a su pareja a la salida de un boliche -ubicado en el departamento Santa Rosa-, y que además la amenazaron de muerte.
Una mujer denunció que efectivos del Grupo de Infantería de Bañado de Ovanta (GIBO) golpearon a su pareja a la salida de un boliche -ubicado en el departamento Santa Rosa-, y que además la amenazaron de muerte.
Giselle Bravo (32), quien se desempeña como docente en la localidad de Los Altos, informó que los hechos de violencia ocurrieron el martes a la madrugada, afuera de un local bailable que funciona sobre la avenida Libertad. "Habíamos salido con otros amigos. Era de madrugada y le dije a mi pareja -de apellido Silva (32)-, que iría al baño. Fue ahí cuando nos desencontramos y todo sucedió", relató la mujer. Explicó que a los pocos minutos de ingresar al sanitario Silva salió de local suponiendo que ella ya estaba en la calle esperándolo para juntos retirarse del lugar.
"En realidad nos desencontramos porque yo aún no había salido. Transcurrieron pocos minutos entre que yo me retiré al baño y él llegó a la calle. Cuando yo iba saliendo para buscarlo en la vereda, lo encontré cerca de la puerta de entrada queriendo ingresar ante la negativa de personal policial que estaba apostado como seguridad", indicó.
Sostuvo que su pareja le explicó que tras darse cuenta del desencuentro pidió permiso a los policías para ingresar a buscarla en el local, indicando que luego se retirarían definitivamente. "(Silva) me dijo que no le permitieron el reingreso porque ya había abandonado las instalaciones, siendo que él les indicó que solo quería buscarme. Pero parece la insistencia del pedido provocó la ira de los agentes", agregó. En diálogo con El Ancasti, la mujer aseguró que su pareja fue golpeado en el cuello, un oído y en el rostro, y que cuando lo encontró "noté que estaba mareado y desorientado. Sangraba mucho por la boca".
En coincidencia con lo manifestado en su denuncia penal, la joven indicó que Silva le brindó una descripción detallada de su agresor y que con los datos "entré al local para buscarlo y preguntarle por qué lo habían golpeado".
"Le saqué fotos a los efectivos que estaban adentro y cuando volví a salir, pude identificar al sujeto que vestía ropa camuflada. Al preguntarle por qué lo había hecho, el hombre -que se desempeña como cabo del grupo GIBO-, me empujó fuertemente con sus manos y me clavó los dedos en el abdomen lo que me dio mucho dolor. Me agarró el brazo izquierdo y mientras me apretaba con fuerza me ordenó que me retirara del lugar o me iba a hacer volar la cabeza", agregó.
Recordó que mientras esto sucedía, el sujeto "me amenazaba con sacar el bastón de goma que llevaba en la cintura. Me dio mucho miedo porque ya había visto lo que son capaces de hacer, cuando vi los dedos de una mano marcados en el cuello de mi novio".
Según su relato, en la calle se reunió con Silva y mientras conversaban sobre lo sucedido "apareció otro agente, quien comenzó a gritarme y a recriminarme, preguntándome quien era yo para sacar fotos y que más vale que las elimine. En un momento hasta intentó arrebatarme el teléfono celular".
Trascendió que desde la Fiscalía en Feria a cargo de Marcelo Sago se habría solicitado el secuestro de las imágenes registradas por las cámaras de seguridad de local y que tras darse a conocer la denuncia penal, Asuntos Internos de la Policía inició una investigación sumaria.