En el anochecer del jueves 17 de enero, el cuerpo del maestro Héctor Calderón fue hallado en el baño de su casa, en la ciudad de Belén. Había recibido una brutal paliza. Un sobrino se dio con la trágica escena y dio aviso a la Comisaría Departamental. De inmediato, el fiscal Jorge Flores impartió las primeras medidas y, entre ellas, solicitó la colaboración de una comisión de la División Homicidios de la Policía de la Provincia.
Según los investigadores, el docente tenía la costumbre de recibirlos en su casa y una de las hipótesis era el del robo. En un primer momento, hubo un grupo de 15 sospechosos, la mayoría adolescentes y jóvenes. Algunos de ellos habían reconocido que en oportunidades anteriores habían entrado a su casa y lo habían golpeado para llevarle cosas. En el chalet donde vivía el maestro faltaba dinero y su teléfono celular apareció quemado en una estufa. La causa de muerte fue por politraumatismos y el crimen habría sido unas 36 horas antes del hallazgo del cuerpo, se estimó.
Se realizaron los primeros allanamientos y los sospechosos comenzaron a contar todo lo que sabían. El grupo de 15 se redujo a dos sindicados como Horacio Gabriel “Gabocha” Carrizo, un joven de 20 años, y su novia, una adolescente de 17. De acuerdo con las primeras pistas y allanamientos, “Gabocha” y su novia habrían realizado compras, sin poder justificar de dónde habían sacado el dinero. Adquiriendo prendas de vestir y peluches, entre otras cosas; en la casa del joven se encontró parte del dinero que habrían robado.
Por disposición del fiscal, la causa se mantuvo bajo secreto de sumario. Con la hipótesis del crimen y el móvil del robo, para los investigadores “Gabocha” y su novia habían planeado el golpe: a sabiendas de que el maestro recibía a los jóvenes y que le podría abrir la puerta a “Gabocha”, el joven pudo haber ingresado a la casa con la intención de golpearlo y de quitarle algo de dinero. Luego, habría disfrutado del botín con su novia.
Entre el domingo por la noche y la mañana del lunes, los novios de Belén fueron indagados por el fiscal Flores. La pareja quedó detenida en la Comisaría Departamental. Él fue alojado en un calabozo común, pero para ella, por su condición de adolescente, debió acondicionarse una oficina para su alojamiento. En Catamarca, no hay un dispositivo específico para chicas infractoras. En un primer momento, ambos fueron acompañados por la defensora oficial Verónica Saldaño. Tras escucharlos, fueron imputados por los delitos de “homicidio doblemente agravado por alevosía y para facilitar, consumar y ocultar otro delito para asegurar el resultado y la impunidad (criminis causa)” y “robo en concurso ideal” en calidad de coautores. El único castigo previsto para esta acusación es el de prisión perpetua.
El lunes a las 19, más de un centenar de vecinos belichos marcharon por las calles para pedir justicia por “Tío Héctor”, como era conocido el docente, y por seguridad. Según los investigadores, el crimen estaba resuelto. Los novios de Belén pasaron a tener la asistencia letrada de Carlos Francisco Alloco.
Posiblemente, esta semana se concrete la audiencia de prisión preventiva. De realizarse y hacerse lugar, “Gabocha” será trasladado al Servicio Penitenciario Provincial, en Miraflores. La suerte de su novia aún no está echada.
Por un lado, faltan establecimientos específicos y si hubiera uno y este se encontrara en la Capital, no se respeta el centro de vida de la adolescente. Tampoco puede permanecer en una comisaría. Tal vez, una alternativa sea la prisión domiciliaria, hasta tanto se concrete el debate y se selle su destino.
Fuero de atracción
El crimen del docente belicho será investigado en el marco del nuevo Régimen de Responsabilidad Penal Juvenil que recientemente entró en vigencia.
El artículo 19 de la Ley Provincial 5.544 establece que el Fuero de Responsabilidad Penal Juvenil ejercerá, de acuerdo con sus respectivas competencias y conforme a la etapa del proceso de que se trate, como fuero de atracción sobre todas aquellas causas en las que se encuentren imputados o procesados jóvenes menores de edad punibles al tiempo de acaecimiento de los hechos tipificados como delitos y en aquellos en los que se les hubiera atribuido responsabilidad penal en forma conjunta con personas mayores de edad. De esta manera, a la adolescente sindicada no se le vulnerarán sus derechos por tratarse de una persona menor de edad.
En tanto que Carrizo será procesado en un Fuero Especializado para adolescentes, pero tratado como un adulto. En otros casos similares, con menores de edad y adultos coimputados, los debates se realizaron en un tribunal de sentencia para personas adultas. No obstante, para ella, por su condición de adolescente, pese a que la imputación que se le endilgó prevé la prisión perpetua, en su caso el castigo podría ser mucho menor.n
Semejanzas con el crimen del pediatra Burchakchi
En abril de 2015, el pediatra Ignacio Burchakchi fue asesinado en su casa, en el barrio Judicial. Los investigadores notaron que además del homicidio, hubo un robo. Dos años después, en la Cámara Penal de Primera Nominación, los jueces Fernando Esteban, Carlos Roselló y Fabricio Gershani Quesada condenaron a prisión perpetua a los primos Sofía y Marcos Beltramello, por haber sido hallados culpables en los delitos de “homicidio criminis causa” y “robo con uso de arma”.
Sofía había tenido una relación con el pediatra. Según trascendió el debate, Burchakchi era un hombre que extremaba las medidas de seguridad, característica que la joven conocía. El pediatra le abrió la puerta y una vez dentro, Sofía hizo entrar a Marcos. “Siempre se supo de Sofía Beltramello y es Sofía quien confiesa e involucra a Marcos Beltramello, no al revés. Sofía siempre estuvo sospechada", se indicó en el fundamento de la sentencia.
Sofía conocía a Burchakchi y sabía a qué hora podía efectuar el atraco; no fue una hora caprichosa ni producto del azar. “El robo debía hacerse antes de que la víctima se retire a trabajar, de otro modo no podría entrar a la casa”, se advirtió. Luego de matar a Burchakchi para poder robarle, Marcos y Sofía sustrajeron del domicilio el auto Ford, modelo Focus, el cual usaron como uno de los medios de transporte para sacar parte de las cosas robadas. “Ya no hay duda posible, los agresores no solo conocían a la víctima sino que además al menos una tenía un vínculo sentimental con él, lo que agrava el injusto”, se señaló en la fundamentación.