Un motochorro que segundos antes le había arrebatado el teléfono celular a un joven en la zona sur de la Capital fue atrapado por su víctima y la colaboración de un vecino que ocasionalmente pasaba por el lugar.
Un motochorro que segundos antes le había arrebatado el teléfono celular a un joven en la zona sur de la Capital fue atrapado por su víctima y la colaboración de un vecino que ocasionalmente pasaba por el lugar.
En su presentación penal, el muchacho, de apellido Arce (18), informó que el ilícito ocurrió el martes a las 22 frente a las instalaciones del Jardín de Infantes de la Escuela San Jorge, ubicada sobre calle Marcelino Augier, cuando estaba sentado en la vereda en compañía de su novia.
Según su testimonio, dos hombres a bordo de una motocicleta se acercaron al lugar donde estaban y el acompañante -quien se había bajado del rodado-, le arrebató el celular que en ese momento tenía en una de sus manos y salió corriendo en busca de su cómplice, que lo esperaba unos metros más adelante.
Instintivamente Arce intentó tomar por un brazo al malviviente, quien ante la imprevista reacción de su víctima dejó caer el casco protector que llevaba en una de sus manos y el teléfono recién sustraído. El manotazo de Arce también le hizo perder el equilibrio por lo que demoró en llegar a la moto.
Afortunadamente en las inmediaciones había un vecino, quien al advertir lo que estaba sucediendo acudió en ayuda de la pareja.
El ladrón intentó escapar pero no pudo ya que al ser cercado por los dos hombres, el otro motociclista se dio a la fuga y lo dejó solo.
A pesar de los forcejeos el delincuente no logró zafarse y minutos después fue puesto a disposición del personal policial de la Comisaría Sexta, quien finalmente dio participación a la Fiscalía de Instrucción en Feria, a cargo de Marcelo Sago.
Otro ilícito fue registrado el martes entre las 21.30 y 21.45 en la zona oeste de la ciudad cuando el propietario de dos caballos notó que se los habían sustraído del interior de un corral.
El damnificado, de apellido Rodríguez (44), denunció que los animales habían estado alojados en un terreno ubicado sobre el camino viejo a El Rodeo, a la altura de Las Rejas, al cuidado de un sujeto de apellido Ocampo, quien le dio la desafortunada noticia.
Informó que esa noche y durante todo el miércoles se dedicaron a buscar a los equinos y tras una serie de averiguaciones lograron establecer que estaban en poder de "unos muchachos que los utilizaban para correr carreras clandestinas, y que ya habían sido secuestrados y recuperados por personal policial.