Ayer al mediodía en Esperanza, provincia de Santa Fe, una pequeña multitud se congregó en el velatorio de Agustina Imvinkelried, la joven de 17 que fue víctima de un femicidio tras salir de la disco Teos sobre la ruta provincial 6. El servicio fúnebre –estrictamente íntimo, con cámaras y periodistas apostados al menos a 50 metros de distancia- se realizó en la casa Castello y Rosso, a metros de la Jefatura Departamental de Policía. El cortejo partió a comienzos de la tarde hacia el Cementerio Municipal, donde el cuerpo fue sepultado. Horas antes, un grupo de sacerdotes realizó una misa en un templo local en memoria de la joven.
En consonancia, al menos cuatro mil esperancinos marcharon el lunes por la noche para pedir justicia por el crimen y responsabilidad en la pesquisa a cargo de la fiscal María Laura Urquiza, en la mayor movilización que se recuerda en la pequeña ciudad en tiempos recientes, con casi un diez por ciento de la población total de Esperanza en la calle. La principal consigna fue "Ni una menos".
Mientras tanto, la fiscal Urquiza tiene la chance de hacer una pericia esencial: el análisis al teléfono celular del presunto femicida, Pablo Trionfini, que se ahorcó en su casa del barrio Unidos al verse acorralado por la Policía de Santa Fe luego de que un amigo de Agustina lo identificara y cámaras de seguridad mostraran su Renault 21 en las cercanías de la disco. El celular estaba presente en su casa. El teléfono de Agustina, con el que fue visto por cámaras poco antes de su asesinato, sigue sin ser encontrado.
Trionfini, por otra parte, tenía dos perfiles de Facebook, uno "oficial", con mayor contenido y posteos y otro prácticamente vacío, con una lista de apenas 19 amigos. Mientras tanto, las amigas y familiares de la joven asesinada la despiden con sus atributos personales.
Mélani Imvinkelried es prima de Agustina y tuvo un papel importante en la búsqueda a través de las redes sociales durante las poco más de 24 horas que estuvo desaparecida. No solo fue ella quien publicó su foto y sus datos, sino que también se encargó de desmentir datos falsos que comenzaron a aparecer.
Ya con el hallazgo del cuerpo, Mélani utilizó su perfil de Instagram para despedir a su prima con una emotiva carta en la que expresó todo su dolor. "No falleció, no se enfermó, no se accidentó: la mataron. Nos sacaron una parte de nosotros, nos rompieron alma y corazón. No la vamos a volver a tener: la perdimos. Dolor, tristeza, impotencia, angustia, bronca, es poco de lo que siento. ¿Por qué? ¿Para qué? Por y para siempre nuestra Agus, así sonriente", escribió la prima de Agustina. También pidió que respetaran el momento de duelo.
Autopsia
Mientras los vecinos de Esperanza se congregaban en las calles para pedir justicia por su brutal femicidio, se conocían los primeros detalles de la autopsia al cuerpo de Agustina. El estudio, practicado en la morgue judicial de la ciudad de Santa Fe, confirmó lo que fuentes del caso que presenciaron el hallazgo del cadáver en un paraje cercano a la ruta provincial 6 sospechaban desde un primer momento: Agustina murió por asfixia manual, al tener lesiones en su cuello compatibles con un estrangulamiento. Además, tenía lesiones compatibles con un intento de defensa de un abuso sexual, que no fue consumado.
Los especialistas del Cuerpo Médico Forense que practicaron la necropsia encontraron tierra en los pulmones. El hallazgo es un claro indicio de un tormento horrible: Agustina fue enterrada con vida y sufrió una agonía de varios minutos.
Por otra parte, hay indicios de que Pablo Trionfini, el único sospechoso del crimen hasta el momento, hoy muerto tras suicidarse acorralado por la Policía de Santa Fe en su casa del barrio Unidos, la mató en el mismo lugar en donde el cuerpo fue encontrado por bomberos voluntarios locales. El cuerpo estaba semidesnudo, con el mismo top y pollera con el que Agustina fue a bailar a la disco Teos antes de ser secuestrada y asesinada, con gran cantidad de golpes en la cara.