miércoles 15 de julio de 2026
a lo largo y ancho del país

Se estima que hay "3.000.000 de adictos a diversas drogas"

La Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA) advirtió que muchos de ellos generan conductas violentas.

Por Redacción El Ancasti

En todo el país hay un total de "3.000.000 de adictos a diversas drogas, muchos de los cuales presentan conductas violentas, perpetran robos para comprar las dosis y hasta llegan a protagonizar homicidios", informó Claudio Izaguirre, titular de la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA). La problemática se impuso luego de que un joven adicto asesinara a sus padres adoptivos en la localidad bonaerense de Tristán Suárez, partido de Ezeiza.

"Lo registrado en Ezeiza es lamentable, nos llena de tristeza. Pero al mismo tiempo genera impotencia, porque se trata de hechos que pueden evitarse con un Estado que se haga cargo de lo que sucede con la adicción de las personas. No es un caso aislado, sino que es bastante común", señaló Izaguirre.

El titular de AARA sostuvo que denominan "a este flagelo como ‘Niño Rey’, porque el adicto toma una postura de emperador, jefe máximo de la casa, y todos a su alrededor pasan a ser sus esclavos". "Tenemos unos 3.000.000 de casos en el país", precisó el especialista. Al mismo tiempo, destacó que "cuando no puede lograr su objetivo, primero ruega, reclama y hasta llora, luego se enoja, y si nadie cumple sus deseos termina haciendo cosas terribles, desde robar elementos del hogar, salir a delinquir a la calle o lastimar a otras personas, incluso sus seres queridos, quienes son los únicos que lo ayudan como pueden".

"Lo cierto es que la enorme mayoría de las familias que atraviesan estas situaciones no pueden dominar a sus propios hijos. Tenemos casos de chicos de 15 años o menos que están realmente fuera de control. Su cerebro se maneja como el de un niño de cinco años. Hacen los berrinches, no tienen límites. Como se observa en el caso de Ezeiza, había discusiones con los padres porque les vendía todo. Esto ocurre en miles de hogares", indicó.

Según Izaguirre, que trabajó en diversas entidades privadas y gubernamentales, "hubo muchos alertas en el suceso de Ezeiza, como en la enorme mayoría de episodios con estas características, pero no son escuchadas o tratadas por la actual Ley de Salud Mental, que sostiene una ilusión, en relación a que quien consume supuestamente lo hace porque quiere, va a dejar cuando le parezca".
"El Estado está ausente de todo tipo de ayuda. La zona frontal del cerebro queda adormecida. Más que autoritario, estamos hablando de personas que se convierten en auténticos déspotas. Tendríamos que pensar en pararnos en las sandalias de Calígula, que decía tener el mundo a sus pies. Tenemos tres millones de Calígulas en este preciso instante en Argentina", precisó.

Para Izagurre, se trata de "adictos con una enfermedad tan avanzada y tan abandonados por las entidades del gobierno, que creen poder hacer lo que quieran. Seguramente el muchacho de Ezeiza no tiene atisbo de arrepentimiento. Cree que se lo merecían. Por no haber obedecido".

Para el director de AARA, "seguramente los padres del muchacho intentaron ponerle un freno, límites, pero la situación ya se había ido de sus manos, y aquí es cuando resulta mucho más triste todo, porque entendemos que se trata de homicidios o situaciones dolorosas que son perfectamente evitables".

Tragedia
Un joven de 22 años fue detenido en las últimas horas acusado de matar a puñaladas a sus padres adoptivos en una casa del partido de Ezeiza, luego de que los investigadores hallaran en sus manos heridas compatibles con el ataque. Si bien inicialmente el sospechoso se presentó en la comisaría y dijo que había encontrado a sus padres muertos al llegar a la vivienda pero su versión tenía falencias. Todo comenzó en la madrugada de este sábado, cuando Edgar Roberto Martínez se presentó en la comisaría 2da. de Tristán Suárez con manchas de sangre en sus manos y en su ropa y denunció que al regresar a su casa observó que dos hombres salían corriendo. Los efectivos acudieron de inmediato a la vivienda ubicada en la localidad bonaerense de Tristán Suárez y hallaron en el comedor a una de las víctimas identificada como Dionisio Martínez (56), tirado boca arriba a metros de la puerta de entrada principal, con heridas cortantes y sangre en el cuello y en el rostro y sin signos vitales.
En tanto, en la habitación matrimonial y al costado de la cama encontraron asesinada también a puñaladas a Silvia Alejandra Gómez (49).

Tras preservar la escena de los crímenes y luego de recabar testimonios de vecinos, los policías establecieron que durante la noche no se habían escuchado gritos ni pedidos de auxilio, como tampoco se habían observado movimientos extraños.
Asimismo, los vecinos revelaron a los agentes que el joven mantenía discusiones a diario con sus padres adoptivos por problemas de adicción a las drogas y por los amigos con los que se juntaba.

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