Lo golpearon en agosto de 2013 cerca de un boliche

Reconocieron las agresiones y las graves secuelas tras una patoteada

Por la golpiza debió ser intervenido quirúrgicamente. Un testigo reconoció a uno de los agresores.
martes, 14 de agosto de 2018 · 04:00

A casi cinco años de una brutal golpiza, en la Cámara Penal de Segunda Nominación comenzó el debate por “lesiones graves”. Mauro Javier Ríos y Raúl Alejandro Páez ocupan el banquillo de los acusados. Páez, empleado de una empresa de seguridad privada, cuenta con el patrocinio legal de Orlando del Señor Barrientos; Vera es la defensora penal de Ríos, quien por entonces tenía el rango de sargento ayudante de la Policía de la Provincia. El damnificado, Carlos Alberto Gordillo (49), cuenta con la presentación como actor civil de la abogada Verónica Tolosa. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Gustavo Bergesio y en representación del Estado provincial, los abogados Juan Manuel Zavaleta y José Alejandro Acosta.

El 17 de agosto de 2013, cerca de las 5.50, se encontraba en inmediaciones de la esquina de República y Rivadavia, donde por entonces funcionaba el boliche Bigote, donde se produjo la brutal golpiza. De repente y aparentemente sin motivo, Gordillo fue abordado por Páez y Ríos, ambos empleados de seguridad del local bailable. Comenzaron a agredirlo y Gordillo trató de escapar con dirección hacia calle Esquiú. En la esquina del Convento de San Francisco fue alcanzado y tanto Páez como Ríos tenían ‘bastones policiales’ (también conocidas como ‘cachiporras’). Entre los dos, le asestaron golpes en todo el cuerpo. Como consecuencia, Gordillo sufrió fractura de maxilar con desplazamiento de piezas dentarias, que le demandaron 60 días de curación e incapacidad.
En la primera jornada de debate, Gordillo reconoció las agresiones e indicó que lo golpearon en la cabeza, cuando ya se encontraba por calle Esquiú, entre Sarmiento y República. Entres los testigos, declaró Walter Acosta, cuñado de Gordillo, detalló que cuando se enteró de que la pareja de su hermana estaba internada, se digirió hacia el Hospital San Juan Bautista. “Se lo vio dormido y con la cara hinchada. Prácticamente, no hablaba, balbuceaba. Lo patotearon. Nunca dijo por qué contra él”, detalló. Según su testimonio, Gordillo tenía fracturada la mandíbula y solo podía ingerir líquidos.
En tanto que Verónica Acosta, su pareja, remarcó que “no le dieron una cachetada” y que con esa agresión hicieron daño a su familia. También recordó que cuando Gordillo ingresó al Hospital no sabían quién era, debido a que estaba desfigurada. “No podía hablar. ‘Está quebrado’, dijo un médico”, destacó.

Según la mujer, Gordillo solo podía comunicarse a través de notas durante los primeros días. “Me pegaron dos policías”, aseguró que le hizo saber. “A él lo mataron; lo golpearon para matarlo. Le pisaron la cara”, señaló.

Sobre las consecuencias de la golpiza en la vida familiar, Verónica contó que vivían del taller de autos de Gordillo y ella cobraba un programa social. “No tenía cómo mandar a los chicos a la escuela. Vendí todo; mi hija se enfermó… No sabemos por qué le pegaron. Lo golpearon y lo esposaron. Lo desmayaron. Antes tenía muchos clientes; ahora no tiene paciencia. ‘Se me bloquea la mente’, me dice. Ganaba buena plata”, detalló la pareja del damnificado.

Luego declaró Ricardo Barros, un testigo ocasional. Contó que esa madrugada pasaba por cerca del local bailable. Luego siguió camino hasta llegar, con su vehículo, hasta el cajero de calle Esquiú, entre Sarmiento y Rivadavia.

“Vi a entre 8 y 10 policías y a un muchacho en el piso. Pregunté quién era el jefe del procedimiento. No fue justo lo que le pasó. Me shockeó la cantidad de sangre que tenía en la cara”, precisó. El testigo reconoció a uno de los acusados. El debate pasó a un cuarto intermedio hasta mañana miércoles. 
El debate tenía fecha para el 31 de julio pasado, pero debido a un recurso presentado por la defensora oficial Mariana Vera, se reanudó ayer. La defensora penal también había sido asignada como defensora civil de Páez, a quien asiste en la parte penal. Dada esta situación, y quizá a fin de garantizar el derecho a la defensa y al principio de especialidad, Vera planteó el recurso de reposición por su designación como defensora civil. Sin embargo, no se le hizo lugar a lo planteado.
De acuerdo con el informe del médico Daniel Sebastián Vega, del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) del Poder Judicial, al momento de la revisión presentaba excoriación, edema e inflamación facial, acompañado por un fuerte dolor de mandíbula. Debió ser intervenido quirúrgicamente, con anestesia total para fijación intermaxilar con alambres.