Más de dos docenas de motores pertenecientes a un lote de más de 700 motos que estaban al resguardo del Corralón Municipal de la Capital para su total destrucción y compactación fueron secuestrados la semana pasada por personal de Gendarmería y de la Policía provincial durante un control realizado sobre la ruta nacional 60, a la altura de la localidad de Copacabana, en el departamento Tinogasta.
Fuentes policiales informaron que el operativo tuvo lugar la tarde del jueves 21, cuando efectivos de la Comisaría Departamental Tinogasta conjuntamente con personal de Gendarmería Nacional, al controlar la carga que trasportaban dos hombres a bordo de una camioneta, se dieron con que llevaban 28 motores de motos de distintas marcas y cilindradas para comercializar en Tinogasta.
El vehículo, una Ford Courier blanca, dominio CWB-933, era conducida por un sujeto de apellido Frogel (56), acompañado por su hijo, también de apellido Frogel (19), ambos oriundos de la provincia de La Rioja.
Se informó que los sujetos habrían presentado documentación expedida por la Municipalidad de la Capital en la que constaba que la empresa riojana Telestar debía realizar la compactación y destrucción total de un lote compuesto por más de 700 motocicletas.
De inmediato el personal interviniente realizó un cruce de datos con la Municipalidad, la Policía y la documentación presentada, y lograron constatar que la compactación total no se habría concretado y que se trataría de una maniobra ilegal.
Se pudo conocer que los Frogel indicaron que los motores estaban siendo trasladados a la ciudad de Tinogasta para ser comercializados, por lo que quedaron en calidad de secuestro al igual que la camioneta, mientras que los dos hombres fueron detenidos.
El comisario de Tinogasta, Oscar Barrios, en diálogo con El Ancasti dijo que los ocupantes del vehículo fueron puestos en libertad este lunes y que ellos informaron que vendieron varios motores en el interior de La Rioja.
Explicó además que esa comercialización fue realizada ilegalmente porque cada motor cuenta con un único número de serie que junto con otros datos conforman la "identidad" de cada una de las motocicletas que estaban destinadas a ser destruidas totalmente, cuyos propietarios estarían registrados en los Registros Nacionales de la Propiedad del Automotor.
Según informó, los Frogel reconocieron que los motores eran de las motos que estaban en el Corralón Municipal y que se trasladaban a Tinogasta para su posterior comercialización.
La venta sería efectuada en negro, sin la emisión de documentación que acredite el origen del motor y demás datos.
Ante la irregularidad, la Fiscalía de la Quinta Circunscripción Judicial, subrogada por Horacio Macías, acusó a los Frogel de incurrir en "estelionato" (ver aparte).
Por otra parte, la Justicia solicitó ampliar la investigación a la empresa que debió compactar las motos, radicada en la vecina provincia, que fuera contratada oportunamente por la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca.
Acusados de "estelionato"
El Sistema Argentino de Información Jurídica (SAIJ) indica que el "estelionato es una defraudación por fraude, donde el adquirente, el que obtiene la seguridad constituida por el bien o el uso de ese bien, lo hace engañado respecto a la calidad jurídica, inducido por el silencio o la ocultación del autor".
Según se informó, la acusación que pesa sobre los Frogel es de estelionato porque, en principio, los motores que habrían tenido a la venta deberían haber sido destruidos. Por otra parte, la presentación de documentación acreditando que efectivamente el contrato firmado con la Municipalidad estipulaba que las motos y todas sus partes fuesen destruidas, habría configurado el engaño sobre la situación legal relacionada con el origen, propiedad y destino de los motores en cuestión.
Finalmente, en el Código Penal Argentino el estelionato se encuentra tipificado en el Artículo 173 inciso 9.