Temor. Ésa fue la sensación que dejó en el aire una vecina, testigo clave del caso, quien ayer terminara contando que vio a Diego Navarro saltando la tapia de la casa de Luis Eduardo Ibáñez la madrugada del 30 de julio del año pasado. La mujer, cuyos datos no se darán a conocer para resguardar su integridad, declaró ante los jueces de la Cámara Penal N° 3.
Contó que esa noche había regresado de cuidar a sus padres y cuando estaba durmiendo sintió un ruido cerca de su ventana. Se asomó y vio que habían tirado una garrafa. Había "alguien colgado". Según contó, a los pocos minutos llegaron motoristas policiales pero no encontraron nada extraño.
El fiscal subrogante Ezequiel Walther le preguntó si había logrado ver la cara de la persona que tiró la garrafa pero la testigo, en contraposición a lo aseverado en la etapa de investigación, dijo que no. El representante del ministerio público le repreguntó y la mujer, visiblemente nerviosa, terminó admitiendo que se trataba de Navarro, a quien conocía del barrio.
También señaló que había sido amenazada en más de una ocasión por la familia del sospechoso.
"A mis hijos y a mí me amenazaron. Fue hace un par de meses". Temblando contó al Tribunal que uno de los hermanos de Navarro fue hasta su casa y agredió a uno de sus hijos.
El presidente del Tribunal, Marcelo Soria, le aseguró que se resguardaría su integridad y la de su familia tras estos incidentes denunciados.