El robo de teléfonos celulares, carteras, mochilas y bolsos utilizando la modalidad de arrebato se multiplicó en las últimas horas llegándose a registrar al menos 10 denuncias por día, sin tener en cuenta la importante cantidad de casos que no son denunciados y que por esta razón quedan fuera de toda estadística.
Los teléfonos celulares se han transformado en el botín más apreciado por los malvivientes, ya que se trata de elementos tecnológicos de reducido tamaño que pueden ser comercializados ilegalmente a precios que la mayoría de las veces no supera la mitad de lo que el equipo cuesta nuevo en un comercio autorizado.
A diario las 11 unidades judiciales, nueve ubicadas en Capital, una en Valle Viejo y una en Fray Mamerto Esquiú, registran en promedio diez denuncias de robo de celular en la modalidad de arrebato, y entre cinco y siete denuncias de arrebato de carteras y mochilas con la consecuente pérdida de documentos personales y otras pertenencias de valor.
La mayoría de los ilícitos es perpetrado por delincuentes que se movilizan en moto, por lo general chofer y acompañante, donde éste comete el arrebato mientras aquél emprende la fuga provocando muchas veces lesiones físicas en sus víctimas, que pueden ir desde excoriaciones hasta quebraduras de cadera y miembros superiores.
Cabe señalar que las víctimas suelen ser generalmente mujeres y menores, quienes son abordados en momentos en que caminan por la vía pública o esperan un colectivo en una parada.
Por ejemplo, de nueve personas que el jueves denunciaron que sufrieron arrebatos, seis perdieron sus celulares y tres sus bolsos con sus pertenencias.
Fue el caso de Aldana Boris (24), quien a las 20.15 mientras caminaba por Rivadavia casi esquina Rojas, un hombre en moto le arrebató un teléfono Motorola G4; de Pablo Bazán (30), quien a las 20.30 caminaba por Corrientes y Maipú y un hombre la arrebató el celular y salió corriendo.
Diferente fue lo que vivieron Nicolás Torres (25), su pareja y su hija cuando el miércoles caminaban por el pasaje Los Pinos -en inmediaciones del Hogar Sipas Huasi-, dirigiéndose a su casa, cuando de repente fueron abordados por dos hombres a bordo de una moto tipo enduro, quienes les arrebataron un bolso en el que llevaban un celular Samsung J2Prime y otras pertenencias.
También hubo tres denuncias de papás a cuyos hijos de 13, 16 y 10 años los despojaron violentamente de sus teléfonos. El primer caso es de un niño que caminaba entre a las 19.25 por avenida Juan Pablo Vera esquina Bartolomé de la Vega y Castro y un maleante -que se desplazaba a pie-, le arrebató el celular y se dio a la fuga caminando. El segundo fue protagonizado por una adolescente cuando esperaba el colectivo en una parada ubicada frente a la peatonal 20 por calle Río Salado, y dos hombres en moto le quitaron el celular. El último tuvo lugar en la puerta de ingreso a un local comercial por calle Manuel Navarro, cuando un sujeto en moto le sacó un teléfono LG-K8 y se dio a la fuga.
Finalmente, María Reinoso (54) y Rosa Villagra (60) denunciaron que a raíz del arrebato de sus respectivas carteras sufrieron lesiones por la violencia con que se efectuó el ilícito.
Reinoso caminaba por Sarmiento y avenida Figueroa en horas de la mañana cuando un hombre a pie la sorprendió y tras amedrentarla le arrebató con fuerza el bolso que contenía "importantes documentos y $4.500".
Por su parte, Villagra informó que fue abordada el jueves a las 23 cuando caminaba por calle sin nombre -paralela a la avenida Cobacho a la altura del ingreso al barrio 172 viviendas-, y dos hombres que circulaban en una moto le arrancaron del hombro un morral con numerosas pertenencias.
Personal policial de calle y fuentes judiciales, en diálogo con El Ancasti, consideraron que diariamente se registran en promedio 10 denuncias de arrebatos; entre 10 y 15 ilícitos de este tipo no son denunciados porque los damnificados consideran que "es una pérdida de tiempo porque los equipos nunca son recuperados" y porque hay un mercado negro de celulares y/o piezas de celulares que es sostenido por compradores ilegales.