Una pena en suspenso podría ayudar. Sería una oportunidad para parar el conflicto. Con suerte, podrían volver a ser buenos vecinos, como antes”, consideró el fiscal Gustavo Bergesio en su alegato. En la Cámara Penal de Segunda Nominación, Eduardo Nicolás “Lalo” Quiroga (padre) y Eduardo Maximiliano “Maxi” Quiroga (hijo) son juzgados por los delitos de “amenazas”, “lesiones” y “daño”. En octubre de 2014 se habrían enfrentado a piñas y pedradas con sus vecinos, los Amaya (padre policía, su esposa, hija e hijos policías) en un barrio de la zona oeste capitalina. Ambas familias son vecinas y sus casas están ubicadas una a la par de la otra. La noche en cuestión, Quiroga (padre) habría agredido verbalmente y amenazado a Laura Sofía Amaya y luego habría ingresado violentamente a la casa de los Amaya, donde agredió a Martha, esposa y madre de la familia, y a su hijo Simón. En tanto que Quiroga (hijo) habría golpeado a Laura Sofía con una piedra en la cabeza. Además, dos vehículos fueron apedreados.
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“Vecinos peleadores” podrían tener entre tres y cuatro años de prisión
El representante del Ministerio Público Fiscal sostuvo las acusaciones y pidió para cada uno la pena de tres años de prisión en suspenso. Recordó que los Quiroga y los Amaya eran vecinos y que el problema surgió por el comercio de arreglo de motos de “Maxi”, que genera ruidos molestos. “Todos los vecinos lo reconocieron”, señaló. Detalló que esa noche, cuando Laura Sofía llegó a su casa, comenzó la discusión entre ella y “Lalo” y luego “Maxi” colaboró con la agresión verbal, desde afuera. “Los médicos constataron las lesiones”, remarcó.
Para Bergesio, “Lalo” ingresó aprovechando un descuido “y se llevó por delante a la madre y al hijo. ‘Maxi’, envuelto en un fárrago de locura, ingresó con una piedra y golpeó a Laura Sofía”. De acuerdo con su alegato, los testigos narran un hecho similar. Hay diferencias sobre la distancia pero todos coinciden en que fue ‘Maxi’, destacó.
“Se trata de un conflicto vecinal y posiblemente sean vecinos toda la vida. La prisión efectiva podría echar nafta al fuego. Una pena en suspenso podría ayudar”, consideró.
A su turno, el abogado Asim Assad, en representación de la querella y de la acción civil, pidió una indemnización total, por daños materiales, morales y psicológicos de $261.566. El letrado detalló lo solicitado: $1.066 por los faros de un de los autos dañados; $5.500 por la luneta trasera y unos raspones a otro auto; $50.000 por daños morales y psicológicos a Martha Isabel Arroyo de Amaya; $100.000 en concepto de daños morales y psicológicos a Laura Sofía Amaya; $45.000 por daños materiales y morales a Simón Antonio Amaya y $60.000 a Franco Sebastián Vaquel por daños materiales y morales.
Tras el enfrentamiento, la familia Amaya debió mudarse. “Sufrieron un desarraigo moral”, recordó.
En cuanto al pedido por parte del Ministerio Público Fiscal, Assad coincidió con la acusación pero no así con la foto. Solicitó una pena mayor, de cuatro años y de cumplimiento efectivo. También pidió que el testigo Bonifacio Rodolfo Romero sea investigado por “falso testimonio” porque “quiso favorecer a los imputados”.
En tanto que Armando Gandini, defensor de padre e hijo, rechazó el pedido de la acción civil. “No se puede reclamar si no está probado. Solo se probó el daño a los vehículos”, sostuvo. Además, se opuso a las acusaciones del fiscal y de la querella y solicitó para sus defendidos la absolución por el beneficio de la duda. “Se trató de una puesta en escena sin precedentes, una obra teatral con libretos mal aprendidos”, aseveró y remarcó que “los dichos de Laura Sofía motivaron la pelea.
Para Gandini, un ataque con una piedra de un kilo y medio, como la descripta en esta pelea, dejaría como saldo una desfiguración permanente de rostro y no una “lesión casi leve”.
Tras los alegatos, se dispuso un cuarto intermedio hasta hoy a las 9. Los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui darán a conocer el veredicto.