Un policía que realizó disparos con balas de goma contra un hombre en medio de un operativo fue enviado a juicio y deberá responder por el delito de “lesiones leves calificadas por la condición policial”.
El fiscal de instrucción nº4 Ezequiel Walther finalizó la investigación del hecho ocurrido en octubre de 2016 y elevó a debate el caso. El policía cabo 1 Matías Tula deberá responder por el hecho ante uno de los jueces correccionales.
El episodio sucedió el día mencionado alrededor de las 22 cuando el denunciante y víctima, Andrés Casas, se trasladaba caminando por calle Córdoba entre Maipú y Junín. En ese lugar observó cuando un policía, perteneciente a la sección de motorizada del grupo GIMAR, se encontraba aprehendiendo por la fuerza a un adolescente que era su sobrino. Ante la presunta violencia con la que el uniformado trataba a su sobrino, Casas intercedió y a viva voz exigió que cesaran en su accionar. Ante ese reclamo y según consta en la instrucción de la causa, el cabo 1º Tula lo atacó con la culata de la escopeta en el pecho y luego le realizó dos disparos. Uno de ellos en la región del glúteo del muslo izquierdo a una distancia de 2.60 metros y otro en la región lumbo sacra a una distancia de 1.5 metros. Las detonaciones se realizaron con munición de goma que le causaron lesiones que demandaron de 15 a 20 día de curación y de 7 a 10 días de inhabilitación para trabajar.
El padre del adolescente a quien el policía golpeaba habló en aquel momento con El Ancasti y había señalado que su hijo de 14 años "se dirigía al kiosco cuando fue interceptado por la Policía, lo tiraron en la vereda y de forma muy violenta le pidieron que se identifique, por eso intervino su tío".