Cada vez se alojan menos adolescentes en el Centro Juvenil Santa Rosa –un dispositivo para adolescentes infractores a la Ley Penal-. Durante 2017, 30 chicos ingresaron a este establecimiento. Ésa es la buena noticia. La mala es que al momento de ser alojados solo dos de ellos asistía a la escuela. Es decir, el 80% de los adolescentes que ingresaron a este establecimiento no estaba escolarizado.
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El 80% de los chicos que ingresaron al Santa Rosa no iba a la escuela
Según datos oficiales a los que El Ancasti tuvo acceso, 22 chicos (73.3%) ingresaron por primera vez a este establecimiento y otros cuatro adolescentes (13.4%) realizaron tres ingresos durante todo el año; es decir, eran reincidentes. De la mano de la deserción escolar viene acompañado el consumo problemático de sustancias psicoactivas. El 73.3% -unos 22 chicos- manifestó tener un consumo problemático. Otros seis adolescentes dijeron que no y sobre dos chicos no hubo datos. Uno de estos chicos estuvo alojado por un largo período y durante su paso por el Santa Rosa pudo realizar un tratamiento integral.
Se advirtió que la deserción escolar junto con el consumo problemático de sustancias son dos factores de riesgo en los adolescentes. Al mismo tiempo, se remarcó que los chicos son estimulados por medio de becas estudiantiles, con la idea de que los muchachos permanezcan en el ciclo lectivo.
En los últimos años, de acuerdo con otros informes publicados por El Ancasti, la falta de escolarización de los adolescentes infractores que habían ingresado al Centro Juvenil Santa Rosa era un indicador a fin de lograr una exitosa reinserción (o, en algunos casos, inserción) social. En la primera mitad de 2016, habían ingresado 28 chicos en conflicto con la Ley. Solo nueve de ellos asistían a la escuela. Otros 15 adolescentes (el 53.6%) alojados en este establecimiento no estaba debidamente escolarizado. En 2015 ingresaron 78 jóvenes, de los cuales 57 (73%), no iban a la escuela. Solo 13 chicos asistían regularmente a clases. En 2014, de los 74 chicos que habían ingresado el 62.1% no asistía a la escuela.
Con este panorama se advierte que aunque haya bajado la cantidad de chicos infractores que ingresan al Centro Juvenil Santa Rosa, los factores de riesgo permanecen altos. A la vez, queda en evidencia la continua vulneración de su derecho a la educación, ya que se encuentran excluidos del sistema y caen en el delito.
En cuanto al consumo problemático, también se observó un aumento. En 2015 el 50% de los chicos infractores consumía algún tipo de sustancia. En 2017, el 73.3%.