Una ‘agarrada a piñas’ en el patio de la escuela, un empujón a un compañero o tirarle el pelo a una nena, en otros tiempos, tan solo demandaban un llamado de atención de la maestra, a lo sumo de la directora. Si la situación pasaba a mayores, se firmaba el cuaderno de indisciplina o un acta y como última medida, se llamaba a los padres. En estos tiempos modernos, los chicos golpean en grupo a un compañero y hasta amenazan a otros pares para que no digan nada. Los padres de los niños violentados quieren poner freno a la violencia y encuentran en la denuncia penal una alternativa. La denuncia no es contra de los chicos sino contra las instituciones escolares.
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Padres denuncian a las escuelas por casos de violencia
El juez de Menores, Fabricio Gershani Quesada, comentó que si bien se toma la denuncia y se indican las primeras medidas –para determinar los hechos y las edades de los chicos-, luego se da intervención al Sistema de Protección Integral de Niños, Niñas y Adolescentes, que depende de la Subsecretaría de Familia del Ministerio de Desarrollo Social. El magistrado señaló que ingresa, por semana, gran cantidad de casos de hechos de violencia en el ámbito escolar. Sin embargo, aclaró, no son delitos.
Explicó que en el Código Penal Argentino (CPA) el ‘bullynig’ no es considerado un delito y, por lo tanto, no es reprimido. En los hechos de violencia que se registran cotidianamente, no se generan lesiones graves (que demanden más de 30 días de curaciones) aunque puede haber amenazas, pero por la edad (por debajo de los 16 años) no son imputables.
Según el magistrado, quien en varias oportunidades dio charlas sobre ‘bullying’ y otras problemáticas vinculadas a la niñez y la adolescencia, en distintas escuelas, las instituciones escolares podrían abordar esta situación, en coordinación con el área pertinente de Desarrollo Social. Se debe tener en cuenta que las competencias Civil y Asistencial que años atrás tenían los Juzgados de Menores pasaron a la órbita del Ministerio de Desarrollo Social.
El juez se mostró sorprendido al ver casos de violencia escolar protagonizada por niños cada vez más pequeños; consideró que se trata de un alerta a tener en cuenta. Por lo general, suelen ser los adolescentes quienes protagonizan estas situaciones, pero en la última semana, hubo casos de niños de entre siete y ocho años señalados como los generadores de violencia.
Al mismo tiempo, remarcó que la denuncia penal que los padres suelen realizar no es a modo de demanda hacia los niños sino hacia la escuela, a fin de que intervenga en pos de frenar esta situación. Para el juez, los chicos reproducen la violencia que viven y el enojo de los padres de los niños violentados es con las escuelas.
Caso testigo
En el transcurso de la semana, se dio a conocer el caso de una madre de un niño de ocho años que denunció a la escuela donde asiste su hijo, que tiene una discapacidad. Según contó la mujer, tres chicos, compañeros de su niño, esperaron a quedar solos y entre los tres lo agredieron. Le pegaron patadas en la cabeza y en otras partes del cuerpo. Una niña, compañera de los chicos, quiso intervenir, pero la amenazaron para que no hiciera nada. Si intervenía, podía correr la misma suerte que su compañero golpeado.
Desde el Juzgado de Menores se labraron oficios, a fin de poner en resguardo al niño que había sido golpeado por sus mismos compañeros. También se indicaron otras medidas pertinentes.