lunes 22 de junio de 2026
Se inició EL DEBATE POR HOMICIDIO PRETERINTENCIONAL EN LA CÁMARA penal de segunda nominación

“Le tiró desde atrás, por el lado izquierdo, y al caer me arrastró”

Un amigo estuvo en el lugar del hecho. Su viuda recordó cómo fue atendido en el hospital.

Por Redacción El Ancasti

La mañana del 15 de enero de 2017, un juego de sapo terminó mal. Al alba, Mauricio Enrique Albarracín recibió una pedrada en la cabeza; fue hospitalizado y murió el 10 de febrero, casi un mes después. Matías Calderón fue imputado por “homicidio preterintencional” y ayer se sentó en el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Segunda Nominación. Estaba acompañado por su abogado defensor, Luciano Rojas. Frente a los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui optó por el silencio. En la primera audiencia, también declararon tres testigos: Gabriela Bono, su viuda; Adrián Maximiliano Cejas, un amigo, y José Antonio Tapia, un policía que participó en la investigación.

La viuda de Albarracín –acompañada por su abogado querellante y de la acción civil Gustavo Rentín Villegas- recordó que le habían avisado que su compañero estaba hospitalizado y “cuando llegué estaba sentado en una silla, con la remera manchada con sangre. Lo habían suturado y no le limpiaron esa parte”. Según la testigo, una enfermera le pidió que lo bañara para trasladarlo a la Unidad de Terapia Intensiva. Mientras lo higienizaba, con la ayuda de otra persona, “se cayó dos veces” porque “estaba ebrio y se resbalaba; se golpeó dos veces la cabeza contra la pared”. Luego de la operación, el pronóstico era crítico y solo quedaba esperar la evolución, pero hubo complicaciones. Empezó a tener problemas renales y cardíacos. “Una semana antes de morir se veía mal y le hicieron diálisis”. 

También contó que con Albarracín tuvo una bebé que hoy tiene un año y medio de edad. Su papá trabajaba en Obras Públicas y tras su muerte quedó sin obra social. Su mamá solo recibe la Asignación Universal por Hijo; para mantenerse se dedica a lavar ropa. Cuando se acordó del trato de Albarracín para con la niña rompió en llanto. “Le va a afectar porque no pudo conocer a su padre. Lo tuvo poco”, expresó.

A su turno, declaró Cejas y contó que llegó donde jugaban al sapo (en una casa en la zona sur de la Capital) a buscar a su amigo. “Cuando llegué estaban peleando. Se tiraban la bronca; estaban tomados. Los sacaron porque discutían. Me pidió (Albarracín) que lo llevara porque había un problema”, indicó. Se subieron a la moto de Cejas y se fueron pero a las pocas cuadras Albarracín le pidió volver. Por detrás, venía Calderón quien lanzó una primera piedra, que no los alcanzó.

Avanzaron un poco y hubo una segunda pedrada. “Tiró desde atrás, por el lado izquierdo y al caer me arrastra. Caigo con él. Estaba consciente y le dije que le habían pegado”, dijo.
Luego, se pasó a un cuarto intermedio. La audiencia se reanuda hoy, a las 9.

Otro debate
En tanto que, en la Cámara Penal de Tercera Nominación continuó el debate por abuso sexual agravado, que inició el martes último y que se desarrolla a puertas cerradas.

Fuentes consultadas indicaron que se presentaron los testigos citados. Los magistrados Marcelo Soria, Jorge Palacios y Patricia Olmi pasaron a un cuarto intermedio hasta la próxima semana. Entonces, las partes plantearán sus respectivos alegatos. 

Seguí leyendo

Te Puede Interesar