La mañana del 15 de enero de 2017, un juego de sapo terminó mal. Al alba, Mauricio Enrique Albarracín recibió una pedrada en la cabeza; fue hospitalizado y murió el 10 de febrero, casi un mes después. Matías Calderón fue imputado por “homicidio preterintencional” y ayer se sentó en el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Segunda Nominación. Estaba acompañado por su abogado defensor, Luciano Rojas. Frente a los jueces Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui optó por el silencio. En la primera audiencia, también declararon tres testigos: Gabriela Bono, su viuda; Adrián Maximiliano Cejas, un amigo, y José Antonio Tapia, un policía que participó en la investigación.
La viuda de Albarracín –acompañada por su abogado querellante y de la acción civil Gustavo Rentín Villegas- recordó que le habían avisado que su compañero estaba hospitalizado y “cuando llegué estaba sentado en una silla, con la remera manchada con sangre. Lo habían suturado y no le limpiaron esa parte”. Según la testigo, una enfermera le pidió que lo bañara para trasladarlo a la Unidad de Terapia Intensiva. Mientras lo higienizaba, con la ayuda de otra persona, “se cayó dos veces” porque “estaba ebrio y se resbalaba; se golpeó dos veces la cabeza contra la pared”. Luego de la operación, el pronóstico era crítico y solo quedaba esperar la evolución, pero hubo complicaciones. Empezó a tener problemas renales y cardíacos. “Una semana antes de morir se veía mal y le hicieron diálisis”.
También contó que con Albarracín tuvo una bebé que hoy tiene un año y medio de edad. Su papá trabajaba en Obras Públicas y tras su muerte quedó sin obra social. Su mamá solo recibe la Asignación Universal por Hijo; para mantenerse se dedica a lavar ropa. Cuando se acordó del trato de Albarracín para con la niña rompió en llanto. “Le va a afectar porque no pudo conocer a su padre. Lo tuvo poco”, expresó.
A su turno, declaró Cejas y contó que llegó donde jugaban al sapo (en una casa en la zona sur de la Capital) a buscar a su amigo. “Cuando llegué estaban peleando. Se tiraban la bronca; estaban tomados. Los sacaron porque discutían. Me pidió (Albarracín) que lo llevara porque había un problema”, indicó. Se subieron a la moto de Cejas y se fueron pero a las pocas cuadras Albarracín le pidió volver. Por detrás, venía Calderón quien lanzó una primera piedra, que no los alcanzó.
Avanzaron un poco y hubo una segunda pedrada. “Tiró desde atrás, por el lado izquierdo y al caer me arrastra. Caigo con él. Estaba consciente y le dije que le habían pegado”, dijo.
Luego, se pasó a un cuarto intermedio. La audiencia se reanuda hoy, a las 9.
Otro debate
En tanto que, en la Cámara Penal de Tercera Nominación continuó el debate por abuso sexual agravado, que inició el martes último y que se desarrolla a puertas cerradas.
Fuentes consultadas indicaron que se presentaron los testigos citados. Los magistrados Marcelo Soria, Jorge Palacios y Patricia Olmi pasaron a un cuarto intermedio hasta la próxima semana. Entonces, las partes plantearán sus respectivos alegatos.