Se concretó la segunda y última audiencia que tuvo a Braian Gordillo Vega (22) en el banquillo de los acusados de la Cámara Penal de Tercera Nominación. El joven estaba acusado por el delito de “robo agravado por el uso de armas en calidad de coautor”.
En la instancia de alegatos, el fiscal Rubén Carrizo indicó que una de las pruebas más potables eran los dichos de la víctima y testigo del hecho. “El robo tiene violencia, más aún si es armado”, señaló. Al mismo tiempo, recordó el padecimiento de la víctima, al destacar que estuvo encerrada en el baño. El representante del Ministerio Público Fiscal pidió un castigo de siete años y seis meses de prisión.
Por su parte, el defensor Orlando Barrientos discrepó y consideró que no había elementos que imputaran a su cliente. Por ello, pidió la absolución por el beneficio de la duda.
Tras media hora de deliberación, la jueza Patricia Olmi dio a conocer el veredicto: culpable y con una pena de siete años de prisión. Tras escuchar la sentencia, Gordillo Vega fue llevado nuevamente al Servicio Penitenciario Provincial, en Miraflores, donde estaba alojado dada la gravedad del delito que se le había imputado.
La primera jornada se efectuó el jueves de la semana pasada. En esa oportunidad, Gordillo Vega negó los hechos y dio otra versión de lo sucedido. Sin embargo, los dos testigos que se presentaron, complicaron su situación.
Hecho
El 24 de enero del año pasado, cerca de las 23, un empleado de Seguridad Omega se encontraba en las oficinas de la empresa, ubicada en inmediaciones de la bomba de agua que se encuentra detrás del Cementerio Municipal. Braian Gordillo Vega entró, con fines furtivos, con un arma de fuego, acompañado por un adolescente (que entonces tenía 17 años) que portaba un cuchillo tipo de cocina.
Ambos ejercieron violencia sobre el empleado; le ataron las manos con un enchufe y lo amenazaron con incendiar su casa si los denunciaba. Gordillo Vega se llevó tres teléfonos celulares y dos cargadores.