El 19 de septiembre de 2015, a las 8.30 se encontró el cuerpo de Clemente Vázquez Tintaya tirado en el suelo, de costado; había un gran charco de sangre, más precisamente cerca de su cabeza. El cuerpo de Vázquez Tintaya estaba en su verdulería, ubicada en la localidad de Chumbicha. La Policía tomó intervención y comenzó la investigación. El 2 de marzo pasado, al mediodía, la Cámara Penal de Segunda Nominación condenó, por unanimidad, a José Dante Pachado y Juan Carlos Pucheta a la pena de 16 años de prisión por el robo y asesinato de Vázquez Tintaya.
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"La confesión es creíble por los datos que solo ellos conocían"
El fiscal Gustavo Bergesio había pedido un castigo de 18 años de prisión. Sus abogados defensores solicitaron la absolución. Ayer, los jueces de esta Cámara Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui dieron a conocer los fundamentos de la condena.
“La confesión de ellos es totalmente creíble porque es imposible que la Policía les haya dictado lo que tenían que decir, ya que hay circunstancias y datos objetivos del tiempo, lugar y modo que ellos no conocían”, remarcaron. Si bien no hubo testigos presenciales, las confesiones que oportunamente realizaron Pucheta y Pachado, iniciada la investigación, ponen de manifiesto que ambos reconocen haber estado en el lugar del hecho aunque disentían en quién fue el que aplicó los golpes a la víctima y que produjeron su deceso casi en forma inmediata. “Pucheta sostiene que fue Pachado, en tanto que éste sostiene que fue el co-imputado Pucheta, pero lo cierto es que ambos afirman haber estado en la escena del crimen. Luego, los encartados fueron cambiando o modificando radicalmente sus declaraciones originales, buscando con ello demostrar su total falta de participación en el evento criminal”, explicaron.
En este sentido, detallaron que Pucheta expresó que el día 18 de septiembre de 2015 a las 23 (momentos previos al crimen) se juntó en el domicilio de José Dardo Pachado para hablar sobre el robo que iban a cometer a Clemente Vázquez y que iban a encontrarse a las 4.30 en la puerta de la verdulería. Pachado abrió la puerta del local e ingresó; Pucheta quedó afuera y entró 10 minutos después, tras escuchar fuertes golpes, como puñetazos; vio a Pachado con un caño redondo de aproximadamente 40 centímetros de largo. Luego observó a Clemente Vázquez que estaba tirado boca abajo, con mucha sangre en su rostro. “Le dijo a Pachado ‘¿qué has hecho? Era solo robarle nomás’ pero Pachado no le respondía nada y se fue hasta la habitación de Vázquez Tintaya y le sacó un teléfono celular y de uno de los bolsillos delanteros del pantalón, le sacó una billetera con dinero; tras lo cual se retiraron cada uno a su casa, llevando todos los elementos”, detallaron.
Los magistrados señalaron que en su declaración Pucheta manifestó que con Pachado había acordado robarle (a Vázquez Tintaya) mientras dormía, ya que tenía conocimiento que tomaba pastillas para dormir.
En audiencia de debate, Pucheta negó su participación y reconoció que la huella decadactilar encontrada en el freezer del negocio de verdulero es suya y que estaba esa marca porque él trabajaba allí desde hacía bastante tiempo y en algún momento tocó el freezer. Sin embargo, los magistrados advirtieron que Sergia Vázquez Tintaya, hermana de la víctima, había declarado que su hermano había comprado el freezer una semana antes del hecho y que no estaba en la verdulería, sino en una pieza que se encontraba en el interior de la propiedad.
“Sin lugar a dudas, los encartados y especialmente Juan Carlos Pucheta, se propusieron en forma deliberada confundir el curso de la investigación penal.
Ambos acusados se refirieron a la cortina del salón, el lugar en que estaba tirado el occiso, lo que sustrajeron, las lesiones que le provocaron, adonde había quedado el elemento contundente con el que le produjeron las lesiones en la cabeza. Tales datos solamente ellos lo sabían, como asimismo la forma en que ingresaron y el acuerdo previo que hicieron para llevar a cabo la acción que se juzga”, advirtieron.
También, indicaron que el relato de Pachado sobre la modalidad de la agresión provocada por Pucheta en determinadas partes del cuerpo de la víctima se relaciona con los datos asentados en la autopsia. “Quién más podría saber tal extremo si no se trata de alguien que estuvo en el lugar del hecho. La participación de los encausados se acredita de un modo cierto e indiscutido por el secuestro de una billetera y del celular que pertenecían al occiso, como también por las huellas decadactilares que Pucheta dejó en un freezer que la víctima tenía en el lugar del hecho”, detallaron.