La violencia avanza. Pese a que la problemática está visualizada, aún no se logra poner un fin. En 2013 comenzó a funcionar la Unidad Judicial Especial de Violencia Familiar y de Género y día a día recibe más denuncias. En una jornada “tranquila” puede recibir siete denuncias pero se suman otras 30 que llegan de las 11 Unidades Judiciales de Capital, Fray Mamerto Esquiú y Valle Viejo. Cuenta con 15 sumariantes y por la falta de recurso humano, esta unidad judicial está abierta de 7 a 23.
Guadalupe Isí es la delegada de esta Unidad Judicial especializada. Es la referente desde su apertura, hace casi cinco años. En su función suele acompañarla un co-delegado. En una charla con El Ancasti reconoció que la demanda es real. “Estamos observando que, en comparación con otros años y desde nuestra creación, nunca disminuye, por el contrario, estamos con gran caudal de causas por tramitar”, indicó.
De acuerdo con su experiencia, detalló que se observan situaciones de violencia de hijos (en ocasiones menores de edad) hacia sus padres o entre hermanos. Estos casos forman parte de una minoría porque la mayoría de los conflictos son por problemas de pareja, advirtió. “Este sigue siendo el eje principal”, consideró.
También se observan denuncias por malos tratos hacia niños, niñas y adolescentes y adultos mayores; los extremos de la vida, en situación de vulnerabilidad. Sin embargo, remarcó que lo más grave son los casos de abusos sexuales que recibieron en esta Unidad Judicial. “En un principio no estaba contemplado. El abuso es una forma de violencia pero no estaba contemplado en nuestra competencia pero al final se tomó porque resulta violento que vengan a denunciar situaciones de abusos y se las derive a otras unidades judiciales. Sí tenemos en cuenta que sea dentro del ámbito familiar. Es decir, que el acusado tenga algún tipo de vínculo con la víctima”, detalló. En algunos casos, los denunciados son padres, padrastros de la víctima, cuando se trata de niños, niñas y adolescentes que se animan a denunciar, y de parejas o ex parejas en el caso de mujeres adultas.
Al margen de estas situaciones, llegan otros casos. “Cuando no hay hijos en común y la relación concluye hay una cuestión de hostigamiento. El hombre insiste con volver y retomar la relación; no entiende el no de la mujer. Insiste, la busca y le manda mensajes. La mujer hace la denuncia para que se le imponga una restricción para que la deje de molestar”, contó.
Demanda
Según la delegada Isí, en un día ‘tranquilo’, desde las distintas unidades judiciales llegan 30 denuncias, más siete denuncias que se realizan en la Unidad Judicial de Violencia Familiar y de Género. “Siempre hay un caudal de mucha denuncias. Lunes y martes se reciben las denuncias del fin de semana. Miércoles y jueves se calma un poco. El viernes comienza a aumentar. En el medio de la semana, hay una pequeña merma”, precisó.
Pese a la gran demanda y expedientes que tramitar, el recurso es limitado. La Unidad Judicial no dispone de personal para hacer guardia las 24 horas. El horario de trabajo es de 7 a 23. No obstante, en las demás Unidades Judiciales (nueve funcionan en la Capital, una en Valle Viejo y otra en Fray Mamerto Esquiú) también reciben denuncias, incluidas por violencia familiar y de género, las 24 horas.
“Queremos trabajar para mejorar la unidad judicial en la medida que tengamos más recurso humano. Sin recurso humano, nos resulta imposible cubrir toda la franja horaria”, expresó. Actualmente, esta Unidad Judicial cuenta con 15 sumariantes, tres choferes y cuatro empleados administrativos. “Somos una Unidad que recibe denuncias de 11 Unidades Judiciales. Si viene gente del interior, sí recibimos las denuncias y después seguimos la vía que corresponda; se remite al lugar del hecho. En las jurisdicciones cercanas, como La Merced, Ambato o Capayán la Policía aún tiene reticencia para tomar la denuncia a las mujeres o ellas no sienten confianza para realizarla allí, por lo que vienen a la Capital”, señaló.
Violencia sin fin
El último fin de semana se registraron 43 denuncias, entre las 11 Unidades Judiciales de Capital, Valle Viejo, Fray Mamerto Esquiú y este precinto especializado. Amenazas, impedimentos de contacto y lesiones se convirtieron en hechos cotidianos.
La denuncia más grave la había realizado una mujer de 81 años contra su propio nieto, de 31. El trasfondo era un problema de consumo de sustancias por parte del joven. Él estaba alcoholizado y le exigía a su abuela más dinero para comprar más bebidas. La mujer no hizo caso a su pedido y quiso salir de su casa, la que comparte con su nieto. Al intentar salir a la calle, su nieto cerró con fuerza la puerta de calle y golpeó a su abuela.
La violencia no es solo un tema de pareja. En ocasiones, traspasa las cuatro paredes de la habitación y hace mella en el resto de la casa y de la familia. Si bien se reconoce a la violencia como una problemática social, aún no se logra concientizar de lleno para ponerle un fin.