Todo comenzó el 26 de enero cuando Gendarmería Nacional y Drogas Peligrosas incautaron marihuana y "alita de mosca" que eran transportados en la rueda de auxilio de un automóvil que provenía de Córdoba. Con la detención del conductor -oriundo de Andalgalá- la pista condujo a La Perla del Oeste, en donde se detuvo a otro sujeto y se secuestraron siete automóviles, tres denunciados como robados y que se confirmó que eran utilizados como taxis.
El operativo que logró desarticular un punto de narcomenudeo en esa ciudad puso en evidencia que al menos treinta vehículos de alquiler funcionan sin contar con la habilitación correspondiente.
“Nosotros venimos tratando de que la gente que trabaja con taxis de alquiler regularice su situación. Mucha gente regularizó su situación y tiene su licencia, otros no, algunos le ponían la tulipa de taxis y circulaban", manifestó a El Ancasti Hugo Flores, secretario de Seguridad Ciudadana, quien relacionó la falta de controles por la inexistencia de un juez de Faltas.
"No conseguíamos quién nos dé el respaldo cuando hacemos los operativos", dijo.
Flores explicó que la licencias de taxis pertenecen al municipio. "Los trabajadores del volante compran la concesión de esa licencia, sin embargo ésta no puede ser cedida a un tercero sin la intervención del municipio y de una escribana; por cada licencia solamente se puede contar con una sola unidad“. En Andalgalá actualmente circulan 70 taxis que se encuentran en regla, pero existen otras 30 unidades que lo hacen fuera de la ley. Desde la Secretaría de Seguridad Ciudadana se realizaron las denuncias correspondientes en Fiscalía de Instrucción para que proceda al secuestro de las unidades en caso de ser necesario.