Todo estaba listo en la Cámara Penal de Segunda Nominación. David Cisneros (38) estaba sentado en el banquillo de los acusados, imputado por el delito de “lesiones graves calificadas por mediar una relación de pareja”. Sin embargo, la testigo principal, quien fue su pareja, no se presentó. La joven manifestó no tener interés en el procedimiento judicial y que no quería volver a saber nada de lo sucedido.
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Empujó a su novia, le quebró la nariz pero luego se arrepintió
En 2016 el joven acusado y la muchacha estaban noviando y en diciembre sucedió el hecho por el cual tuvo que responder él. Ambos estaban discutiendo en la casa de ella, en la zona sur de la ciudad -él vivía en Valle Viejo-; Cisneros la empujó intencionalmente y ella cayó de cara contra el piso. El saldo de la caída fue un fuerte golpe en la frente, fractura en la nariz y corte en la parte superior del labio.
Según la evaluación médica, las heridas que le había ocasionado el empujón demandaban 45 días de curaciones e incapacidad y deformación permanente del rostro. Dos profesionales médicos la atendieron y aunque los dos fueron citados a declarar en calidad de testigos, no se presentaron en el debate. El fiscal Gustavo Bergesio consideró que, a futuro y dada la experiencia en la incomparecencia de los médicos cuando son citados a declarar, se debería exigir su presencia.
Pese a la ausencia de la testigo principal, de todas maneras se inició el debate. El acusado recordó que habían tenido una relación de noviazgo por un año. Tras lo sucedido, se le impuso una restricción. Detalló que estaban en la pileta. “Me quería ir y me sacó la llave (de la moto). No quería que me vaya”. Cisneros reconoció que la empujó pero expresó que fue “sin querer”. Según contó, el piso estaba mojado. “Me arrepiento. Estuve mal. Le pedí disculpas. Nunca golpeé a nadie”, dijo.
El fiscal Gustavo Bergesio sostuvo la acusación pero pidió una pena mínima y en suspenso. No obstante, remarcó que sí hubo una relación en pareja –aunque no hayan convivido-, para mantener el agravante. “No tenemos un ‘parejómetro’ y le otorgamos puntos a la pareja”, aclaró.
Por su parte, Víctor García, el abogado de la defensa, consideró que su cliente no tuvo la intención de pegarle a su novia de entonces pero sí tuvo la intención de empujarla porque se quería ir. Para el defensor, al no haber intención de daño ni haber intención para producir un ilícito, se encuadra en el delito de “lesiones culposas”. También señaló que no hubo agravante ni desfiguración permanente. A su criterio, pidió una pena por lesiones graves culposas o, en su defecto, dejar de lado el agravante, a efectos de que cumpla una pena mínima y condicional.
Tras varios minutos de deliberación, los magistrados Jorge Álvarez Morales, Rodolfo Bustamante y Luis Guillamondegui, por unanimidad, hallaron a Cisneros culpable del delito de lesiones graves y le dieron una pena de dos años y prisión en suspenso, más una restricción.