Elías Exeni (56, alias “El Turco) fue uno de los tres argentinos detenidos la semana pasada y que vivía en el Golf Club. El hombre, nacido en Salvador Mazza, no sólo tenía varios antecedentes por tráfico de cocaína en Argentina y Chile (donde purgó una condena por lavado y lo buscaban por un cargamento de 800 kilos de marihuana) sino que es el hijo de Hilaria Vallejos asesinada junto a su esposo en el 2010 en Icaño- La Paz, de esta provincia. La información fue publicada ayer por diario Clarín.
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Detienen al hijo de la mujer asesinada en el 2010 en Icaño
El 13 de diciembre de 2010 el pueblo de Icaño se conmovió por el crimen de Victoria Hilaria Vallejos (70) y Ángel Chamez (76) quienes habían sido asesinados en su casa frente a su nieto de 15 años, un adolescente ciego y con retraso mental. Tras el crimen de los ancianos se encontró en la vivienda una cocina de cocaína que derivó después en distintas investigaciones relacionados al negocio narco.
La primero fue dirigida a una organización dedicada al tráfico de precursores químicos con sede en Salvador Mazza (Salta) y ahora hacia la banda que operaba desde el Olivos Golf Club, de Malvinas Argentinas.
Esta última organización había comprado unos 800 kilos de cocaína boliviana a un colombiano radicado en Santa Cruz de la Sierra. La droga entró por aire a Santa Fe y luego fue acopiada en un galpón de la provincia de Buenos Aires. La conexión entre todos los casos es Elías Exeni (56, alias “El Turco").
En su momento, por el doble crimen en Icaño fue detenido y condenado un ladrón de poca monta. Pese a la violencia del episodio (a Hilaria le pegaron un balazo en la cabeza y a su marido lo apuñalaron), la Justicia sostuvo que sus muertes no tenían relación con una venganza del narcotráfico y la causa se cerró como un hecho de inseguridad.
Los homicidios se dieron por esclarecidos con la detención del ladrón, mientras que el secuestro de la droga y las sustancias que había en la escena del crimen quedó archivado, sin investigar.
La droga
Sin embargo, bastante tiempo después, los 300 gramos de cocaína y los precursores químicos encontrados en la casa de Icaño pudieron ser rastreados por la Justicia federal.
En consecuencia, luego de seis años de las muertes, se llegó a las detenciones de Barakat Barakat y Fadel Barakat, hermanos sirios libaneses, que comercializaban grandes cantidades de químicos desde Salvador Mazza.
No se los pudo relacionar con los asesinatos, pero sí con el origen de los precursores químicos encontrados en la escena del doble crimen.
Siguiendo una pista profundizada por la Procuraduría de Narcocriminalidad (PROCUNAR), los Barakat cayeron en 2016 en Salvador Mazza con más de 80 toneladas de bicarbonato de sodio, almacenado en bolsas de 25 kilos y de 20 gramos. Dos guantes en la basura, un descuido clave que hizo caer a los narcos del country.
Ante la justicia se presentaron como comerciantes de productos farmacéuticos, pero informantes de Estados Unidos los emparentan con un clan ligado a la financiación del terrorismo y afincado en la Triple Frontera.
En la resolución de marzo de 2017 por la cual la Cámara Federal de Tucumán confirmó el procesamiento de los hermanos Barakat, consta que los dos inmuebles que se les allanó "se encuentran a pocas cuadras del límite fronterizo de nuestro país con el Estado Plurinacional de Bolivia" y subrayaron que "según la legislación boliviana el bicarbonato de sodio constituye una sustancia controlada para ese país por tratarse de una base utilizable para la fabricación de estupefacientes".
Una vez más, Salvador Mazza pasó a ser clave a la hora de investigar organizaciones narcos. Y a esta lógica no escapó la banda del Olivos Golf Club. Por un lado, Exeni es de esa localidad caliente de la provincia de Salta. Por otro, en las escuchas de la causa a cargo del juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena, queda claro que la droga con la que trabajaba la organización tenía origen boliviano y que el nexo para conseguirla era Exeni.
Como vértice del triángulo "cocaína boliviana-cocineros colombianos", también aparece este hombre, quien en un primer momento se ubicada como socio principal de Sebastián Fargeta, el despachante de aduana y golfista con 9 de hándicap detenido también en la causa.
Según información de inteligencia, pese a los contactos en la frontera con los que contaba Exeni, su peso estaba en franco declive dentro de la organización. ¿La razón? El salteño le debía casi medio millón de dólares a los colombianos y su situación se estaba complicando día a día.