La Unidad Judicial Nº 2 de la zona sur de la Capital registró, en menos de un mes, una nueva denuncia contra Gustavo “Guty” Moya, un joven con padecimiento mental. Según el diagnóstico realizado oportunamente, es esquizofrénico, lo cual lo convierte en inimputable. En esta ocasión, fue acusado de haberse llevado un parlante portátil.
De acuerdo con la denuncia, a la que El Ancasti accedió, una mujer de 32 años se presentó en el precinto judicial y denunció a “Guty”. Según manifestó, el miércoles por la noche se encontraba en su casa. Precisamente en la cocina, advirtió que le habían sustraído un parlante portátil. Luego, se fue a la casa de su vecina, donde trabaja el acusado porque lo había visto pasar varias veces por frente de su casa “en forma sospechosa”. La mujer le preguntó si había visto a “Guty” con su parlante y la vecina le respondió que sí.
Fuentes policiales informaron que a las pocas horas, mientras personal de la Comisaría Décima realizaba recorridos preventivos por la intersección de avenida La Costanera y Pasaje Córdoba, fue arrestado porque habría sido sorprendido con un parlante. El sospechoso no pudo justificar su legítima propiedad y procedencia, por lo que quedó en calidad de secuestro.
Días pasados, un hombre de 34 años denunció a un vecino de su barrio, Virgen Niña, por llevarse las pertenencias de su padre. Lo sindicó con nombre y apellido: Gustavo Zenón “Guty” Moya. “Guty” es harto conocido en el vecindario por sus mañas pero la Justicia se encuentra impedida para dar una respuesta, dado que, por un padecimiento mental, fue declarado inimputable. De acuerdo con la denuncia, el joven llegó a la casas de su padre el lunes a las 18. Su padre le comentó que encontró a “Guty” llevándose sus pertenencias. Si bien el hombre lo interceptó, el denunciado dejó tirado su botín para escaparse.
El sábado 24 de noviembre pasado, una situación particular de violencia se había registrado en el mismo sector de la Capital. Fuentes judiciales habían indicado que un almacenero denunció a un parroquiano, dado que tras negarse a venderle una botella de bebida etílica, fue amenazado con un arma con filo. El parroquiano era Gustavo “Guty” Moya.
El sindicado Moya ya cuenta con varias denuncias en su contra que no pueden prosperar por su diagnóstico. Había estado involucrado en un caso de homicidio simple, ocurrido en febrero del año pasado. Marcelino Pachado había aparecido golpeado a la orilla de Río del Valle y, por la gravedad de sus heridas, falleció una semana después. Sin embargo, al ser declarado inimputable no estaba en condiciones de responder ante tal acusación. Al respecto, la Cámara de Apelaciones indicó que el presunto violento debe estar contenido en un centro de salud, habida cuenta de que representa un peligro para sí mismo y para terceros.
Con la entrada en vigencia de la Ley Nacional 26.657 de Salud Mental, se dispuso que los centros de salud monovalentes, conocidos como “manicomios” o “neuropsiquiátricos”, se reorganicen para funcionar como nosocomios polivalentes, en el marco del abordaje comunitario. No obstante, personas con padecimiento mental que están en conflicto con la Ley Penal quedan en un limbo, sin una obra social o el Estado que intervenga.