ver más
Familiares de víctimas de femicidio se organizan para ayudar

Luchar para transformar el dolor en amor y en fuerza

Padres, tíos y hermanos se contactaron para contenerse y, pese a la adversidad, se organizan para dar una mano.
23 de diciembre de 2018 - 04:05 Por Redacción El Ancasti

“En la familia cae una bomba atómica. Después hay que reconstruirse”, dijo María Fernández Gorgolas, madre de la psicóloga María Eugenia Rojas en la inauguración del Banco Rojo de la Plaza Virgen del Valle. Aún con el sufrimiento a cuestas, elaborando el duelo y extrañando, un grupo de familiares, atravesados por el dolor que deja como saldo el femicidio, se puso en contacto con un fin solidario.

El grupo todavía no tiene nombre pero sí un lema: “Transformar el dolor en amor”. Durante el breve acto, María consideró que ese Banco Rojo –un símbolo internacional para concientizar sobre la violencia de género y el femicidio- es un espacio importante y aunque sea pequeño, su aporte es significativo.

En esa inauguración contó que se comenzó a formar este año el grupo de los familiares de las víctimas por femicidio. Emocionada pero firme contó que tenían dos caminos para elegir. Uno los llevaba al resentimiento y al odio y, a la larga, a estar enfermos y envenenados. El otro camino que les quedaba era promover el amor, transformar el dolor en amor y en fuerza. De esta manera poder “contener a los niños que quedaron sin su mamá”, expresó.

Su lema está inspirado en Madres del Dolor, una asociación civil de madres (y también de padres) que perdieron a sus hijos en situaciones de violencia. “Logramos transformar el dolor más grande que puede tener una madre en fuerza para luchar”, expresan.

En una charla a solas con El Ancasti, comentó que los familiares comenzaron a tener contacto por medio de la Asociación de Mujeres en Ayuda Mutua contra la Violencia (AMAM). En los encuentros, además de acompañarse en el dolor, analizaban la situación de cada una de las familias atravesadas por el femicidio. María observó que algunas se encuentran en soledad. “El acusado tiene defensa pero la familia tiene que pagar un querellante”, remarcó. Esta madre recordó que una familia realizaba pan casero para vender y con ese dinero poder pagar un abogado.

También adelantó que la intención principal para 2019 es retomar el contacto. Los primeros pasos para alcanzar el propósito ya están dados. María habló con profesionales de distintas áreas para dar asesoramiento gratuito, al menos, a fin de realizar las primeras acciones.

El pilar para concretar estas acciones es la solidaridad. Para María “se puede hacer mucho sin dinero y con solidaridad. Ésa es la base”. El grupo tiene como premisa la contención y la solidaridad. Por ello, consideró que lo más importante “es poder disponer de un ratito de tiempo para ayudar y ser solidario. Sin sello partidario, trabajar con gente solidaria que quiera ayudar”.

Abrazo

En los primeros encuentros se abrazaron las familias de la psicóloga María Eugenia Rojas –asesinada en enero de 2013 y con Damián “Bebe” Cano condenado a prisión perpetua por ello-; de Keyla Reinoso –una niña de 13 años, víctima de Manuel Argentino Hernández, en diciembre de 2013, en Fiambalá, también condenado a perpetua-; de Alicia Nieva, una mujer desaparecida en 2004, cuando salió de trabajar de una fábrica de Sumalao, Valle Viejo, y hasta la fecha se desconoce su paradero; de Julieta Celina “Cuni” Herrera, ultimada por su pareja y padre de sus hijos en octubre del año pasado; su causa ya fue elevada a juicio. También ya hubo un acercamiento con la familia de María Celeste Silva, la joven madre que junto con su bebé de poco más de un año falleció calcinada en un ranchito del barrio La Ribera, en la zona sur; su pareja y padre del niño fue imputado con una calificación que solo permite como castigo la prisión perpetua. Esta causa aún no fue elevada a juicio.

Concientización

Con la inauguración del “Banco Rojo” en la Plaza Virgen del Valle, Catamarca adhirió a una campaña internacional que tiene como eje concientizar sobre la violencia contra la mujer para evitar la muerte. La iniciativa “La panchinarossa” surgió en Italia y el proyecto se está extendiendo por el mundo.

La idea llegó al país por iniciativa de la licenciada y especialista en violencia familiar Elisa Mottini, quien inauguró el primero en las instalaciones del Hospital Álvarez, de Buenos Aires, junto a un equipo de alumnos, médicos y la presencia y el acompañamiento de Beatriz Regal, madre de Wanda Taddei, una víctima de femicidio en 2010.

Contener a los niños que no tienen mamá

En esta cruzada solidaria, María pone atención sobre aquellos niños que quedaron huérfanos de madre y a la vez de padre porque la mamá falleció en manos de un hombre (en ocasiones la misma pareja) que se encuentra privado de la libertad en el Servicio Penitenciario de Miraflores.

Hace un año, entró en vigencia la Ley Provincial Nº 5528 que garantiza el Bienestar Integral de los Niños, Niñas y Adolescentes Hijos de Madres Víctimas de Femicidio. La iniciativa otorga una reparación económica para los hijos de las víctimas de femicidio o del asesinato de alguno de los progenitores en manos de otro.

El diputado Horacio Sierralta, autor de la norma, explicó que “la Ley Brisa es parecida pero la nuestra es más completa porque contempla, por ejemplo, que la Ley Provincial no es incompatible con ninguna asignación o beneficio que pueda estar cobrando el niño, como por ejemplo la pensión de discapacidad”.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar