En la esquina de Junín y Avenida Belgrano, en la Plaza Virgen del Valle, un banco se destaca por sobre los demás. Fue pintado de rojo y en ambos lados se puede leer un mensaje. De un lado se lee “En memoria de todas las mujeres asesinadas por quienes ‘decían amarlas’ o por el solo hecho de ser mujer”; del otro lado, un juego de palabras “te (a)mo)” –puede leerse “te amor” o “temo”-.
El “Banco Rojo” es el símbolo de una campaña internacional que tiene como objetivo conciencia sobre la violencia de género y el femicidio. Éste es el primero en Catamarca y el propósito es que se coloquen otros en distintos paseos públicos.
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Se inauguró el primer “Banco Rojo” contra el femicidio
Familiares de mujeres víctimas de femicidio en Catamarca fueron los principales oradores en el acto de inauguración. En memoria de la psicóloga María Eugenia Rojas estuvo su mamá, María Fernández Gorgolas; Mirian Reinoso, tía de Keyla Reinoso –una niña de 13 años cuya brutal muerte conmocionó a la localidad de Fiambalá, en el departamento Tinogasta- y Azucena Nieva, hermana de Alicia Nieva, una mujer desaparecida desde 2004.
Durante el acto fueron mencionadas las víctimas de los casos de femicidios ocurridos en Catamarca y luego se invitó a las distintas instituciones a hacer uso de la palabra. Finalmente, los familiares de las mujeres víctimas expresaron emotivas palabras y lágrimas de tristeza en su memoria.
La propuesta fue impulsada por el concejal José Vega. “Es un granito de arena en la lucha contra la violencia hacia la mujer”, expresó el edil. Al mismo tiempo, reflexionó: “Algo nos pasa como padres que criamos hijos con poca sensibilidad en el amor”.
Además, contó que en el Concejo Deliberante se trabaja en un proyecto de ‘Licencia por Violencia de Género’. Vega explicó que, de acuerdo con su experiencia como médico, en ocasiones las mujeres víctimas, golpeadas, pedían un cambio de diagnóstico para que sus heridas puedan sanar.
A su turno, María Fernández Gorgolas expresó: “En una familia cae una bomba atómica. Después hay que reconstruirse”. Tras su trágica experiencia, aseguró que se pueden elegir dos caminos. Uno es el camino del resentimiento y del odio, que puede enfermar y envenenar. La otra posibilidad es el de promover el amor. Para transitar este camino, comentó, se piensa en el lema de las Madres del Dolor, una asociación de madres y también de padres que perdieron a sus hijos en situaciones violentas. “El lema es transformar el amor en dolor”, comentó.
Luego, Miriam Reinoso expresó que “se aprende a vivir con el dolor”. Azucena recordó a su hermana desaparecida luego de salir de trabajar de una fábrica en Sumalao. “Alicia Nieva hoy está presente. Ésta es una lucha que suma”, dijo emocionada.
El edil recibió a las distintas instituciones que se sumaron a la campaña. Ada Rizzardo, madre de María Soledad Morales, también fue invitada a participar pero se disculpó porque por razones de salud no pudo presentarse. El evento contó además con la presencia del diputado Rubén Herrera, la directora de la Escuela Preuniversitaria Fray Mamerto Esquiú, Claudia Vera; la delegada del INADI, María Luisa Moreno; de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Tiana Tarifa Acosta, como así también representantes de la Asociación de Mujeres en Ayuda Mutua (AMAM). “… homenajear la muerte y no honrar la vida de cada mujer”, fueron los versos de una canción, en la voz de Ana Raduski, de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Campaña
La iniciativa “La panchinarossa” surgió en Italia y se está extendiendo por el mundo. La idea migró al país por iniciativa de la licenciada y especialista en violencia familiar Elisa Mottini, quien inauguró el primero en las instalaciones del Hospital Álvarez, de Buenos Aires, junto a un equipo de alumnos, médicos y la presencia y el acompañamiento de Beatriz Regal, madre de Wanda Taddei, víctima de femicidio en el año 2010 y caso que marcó un punto de inflexión para nuestro país en esta problemática.