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UNA CAUSA QUE SENTÓ UN PRECEDENTE

Murió el ladrón que se llevó $3.200.000 del Banco Nación

Murió Mario Fendrich, el ex subtesorero. En 1994, se llevó una suma equivalente a más de U$S3.000.000.
20 de diciembre de 2018 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

A los 77 años, el ex subtesorero del Banco Nación de Santa Fe Mario Fendrich, quien en 1994 robó de la entidad bancaria $3.200.000, equivalentes entonces a más de tres millones de dólares, murió ayer a la madrugada en Cuba, donde se encontraba internado tras sufrir un accidente cerebro- vascular (ACV).

En el momento de su muerte, el hombre, que llenó algunas de las páginas más conocidas de la historia policial del país, se encontraba acompañado por dos de sus hijos en la clínica a la que había ingresado el viernes pasado, según la información difundida ayer por el sitio del diario El Litoral. El hombre había viajado de vacaciones junto a un amigo a la isla caribeña, donde sufrió la descompensación que derivó en el deceso.
Fendrich desapareció de los lugares que frecuentaba el 23 de septiembre de 1994, al mismo tiempo que se llevó $3.200.000 del banco en el que trabajaba.

El entonces tesorero había esperado la llegada de un camión de caudales, puso el dinero en una caja y se lo llevó en su automóvil, un Fiat Regatta. Fendrich le había dicho a su esposa que se iba a pescar con un amigo y desde entonces la mujer le perdió el rastro.

Tres meses más tarde, el 9 de enero de 1995, se entregó a las autoridades, aunque el dinero nunca pudo ser recuperado.
Su presentación fue justo un día después de la trágica muerte de Carlos Monzón, lo que dio lugar a sospechas de que intentó aprovechar la conmoción en la provincia natal de quien es considerado el mejor boxeador argentino de todos los tiempos. Al declarar ante la Justicia aseguró que había sido secuestrado por delincuentes, que lo obligaron a retirar el dinero y se habían apropiado de éste pero su coartada nunca fue creída.

En el medio hubo especulaciones de que había huido del país, a Paraguay, con una amante. El 12 de noviembre de 1996, el Tribunal Oral Federal de Santa Fe lo condenó a ocho años, dos meses y 15 días de prisión por el delito de peculado. En la cárcel de Las Flores, tras cuatro años, nueve meses y 20 días de encierro, salió en libertad condicional luego de mantener una conducta excelente.

Su llegada a La Habana había coincidido con el Festival de Cine de Cuba. Fendrich no era amante del cine, aunque su caso inspiró una película, Tesoro Mío, dos emisiones de los unitarios televisivos Sin Condena y Botines.
Hasta hace un mes atendía un local de quinielas y regalería en Santa Fe capital. "Siempre tenía cara de póker. Quedaba a cuatro cuadras de la casa de mis padres. Mi padre, de hecho, fue compañero de escuela suyo y siempre lo definió como un buen tipo", contó una vecina.

La mujer cuenta que Fendrich "era el dueño y lo más fascinante de todo esto es que en la pizarra donde anota con tiza blanca el monto de los premios o pozos acumulados de la semana, donde debería decir millones siempre se lee millón". El hombre que llegó a tener U$S3.000.000 en las manos terminó su vida dando pálpitos o entregando boletas de sorteos que no superaban esa cifra.
Fendrich era el primero en llegar a su trabajo y el último en irse. Sus compañeros del Banco Nación de Santa Fe lo respetaban y sus jefes confiaban en él. Pero el subtesorero no llegó a la tapa de los diarios por ser un empleado ejemplar y rutinario. El caso generó comentarios de todo tipo. Para algunos, la acción de Fendrich era injustificable. Para otros, el hombre representaba una clase media postergada que hacía malabares para llegar a fin de mes.n

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