Lorena Fabiana Varela (30) y Sergio Nahuel “Coky” Lobo (21) son pareja y están privados de la libertad; ella está alojada en el Correccional de Mujeres y él en el Servicio Penitenciario Provincial, en Miraflores, Capayán. También, comparten una imputación por el delito de “robo agravado”. El 18 de junio del año pasado, por la siesta, tras haber lastimado con una cuchilla a José Ramón Oliva, el sereno del boliche Wika, ubicado en inmediaciones del Dique El Jumeal, se habrían llevado su teléfono celular, $400, zapatillas, ropa y otros elementos.
El debate estaba previsto para ser efectuado de manera colegiada, es decir, con los tres jueces que conforman este Tribunal. No obstante, por cuestiones ajenas a la agenda, finalmente se desarrolló de manera unipersonal. La audiencia fue presidida por el juez Rodolfo Bustamante.
Varela contó que trabaja como prostituta desde los 13 años y que solo pudo cursar hasta 7mo. grado. “Lo conozco a Oliva desde hace tiempo. Él me citó para esa hora. Me iba a pagar $2.000 por tener relaciones”, aseguró. Al mismo tiempo, remarcó que él no estaba solo; estaba con otra persona y Oliva se puso agresivo porque ella no aceptó tener sexo con los dos.
“Él me pegó y yo pedí auxilio. Por cobrarme, me llevé el celular. Salí lastimada”, comentó.
La joven reconoció que solamente tuvo relaciones con Oliva, porque su amigo se había marchado; luego ‘del servicio’, el cliente se habría puesto violento. Como consecuencia de ello, la mujer habría resultado herida en una mano. Varela aclaró que lo conocía desde hacía 10 años como cliente. Su pareja, “Coky” Lobo la había acompañado para cuidarla. Tras su pedido de auxilio, Lobo le quitó el cuchillo a Oliva.
Después se fueron caminando y cambiaron el celular por droga. “Me lo cobré porque él no me pagó”, insistió.
A su turno, Lobo contó que solamente cursó la escuela primaria y que después dejó de estudiar porque consumía drogas. Trabajaba limpiando vidrios y autos en la calle. De acuerdo con su testimonio, conoció a Lorena Varela mientras trabajaba en la calle. “La quise sacar (de ese ambiente)”, admitió.
“La droga me llevó a hacer cosas de las que hoy me arrepiento”, expresó. Aclaró que esa tarde “fui drogado y no me acuerdo mucho. Según el muchacho, junto con su pareja habían ido en principio en colectivo y luego llegaron al local caminando.
“Recuerdo que me llevé el teléfono y $400. Lo vendí para seguir consumiendo”, dijo.
Sereno Ramón José Oliva, el testigo principal, aseguró conocer a la chica, pero como una persona que realizaba trabajos de limpieza en el local. “Ella apareció. Dijo que no tenía plata y yo le ofrecí $100. La llevo a la habitación y ella llamó a un chico, que me golpeó. Salí corriendo”, recordó.
Oliva dejó en claro que no la citó y que nunca tuvo un “acercamiento íntimo” con ella. “Si entramos a la habitación, el muchacho me mata”, comentó.
El sereno indicó que Lobo lo golpeó en la cabeza, con una cuchilla de cocina. “Ella me sacó prestado el celular y no me lo devolvió más”, agregó.
El debate pasó a un cuarto intermedio. Hoy se reanuda, a las 8.15. El Ministerio Público Fiscal, representado por el fiscal Gustavo Bergesio, y la defensa, a cargo del abogado Víctor García, formularán sus respectivos alegatos. Posiblemente, el juez Rodolfo Bustamante dé a conocer el veredicto.
Si bien el hecho sucedió el domingo 18 de junio, en el Día del Padre, públicamente se conoció tres días después. Además del celular, el dinero y de la indumentaria, la pareja se habría llevado un monitor y un DVD.
Los golpes causaron al sereno heridas que le demandaron 20 días de curaciones y cinco días de incapacidad laboral.
Tras la agresión, fue atendido por personal del SAME y del Hospital San Juan Bautista. En rastrillajes realizados en las inmediaciones en donde ocurrió el hecho se encontraron los elementos sustraídos. Oliva, en debate, contó que pudo recuperar el teléfono, pero que tras los golpes quedó afectado.