El sacerdote pedófilo irlandés, John O’Reilly, cumplió el lunes cuatro años de libertad vigilada en Chile por abusos sexuales reiterados contra una menor y tras el cumplimiento de trámites burocráticos dispondrá de 72 horas para dejar el país.
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Cura pedófilo tiene que abandonar Chile
En 2015 el Ministerio del Interior estableció que el sacerdote debía ser expulsado tres días después de que cumpliera la condena. La Corte Suprema respaldó esa facultad del ministerio.
Cristián Muga, abogado del sacerdote, dijo que O’Reilly “está muy preocupado, muy atento. El seguimiento de los próximos días es crucial en cualquiera de sus decisiones”.
Murga precisó que una vez que la policía de prisiones y un tribunal certifiquen que el cura cumplió su sentencia de cuatro años de libertad vigilada, empezará a correr el plazo de 72 horas para expulsarlo si no abandona voluntariamente el país.
Después de que la policía de prisiones y un tribunal decreten el cumplimiento de su condena -lo que se producirá en los próximos días-, O’Reilly analizará sus opciones: “acoger la invitación de abandono voluntario que tiene el decreto” o “la posibilidad de esperar un eventual decreto de expulsión y ejercer las acciones legales y constitucionales que están establecidas en favor del expulsado”, explicó Muga. Precisó que el cura está a la espera de saber “cuáles son las opciones más viables para él”.
Durante el juicio en su contra, los padres de la menor también acusaron al cura de abusar de la hermana de la pequeña, pero el tribunal lo sobreseyó por falta de pruebas más concluyentes.
El sacerdote cometió los delitos mientras era el director espiritual del exclusivo colegio Cumbres, donde se educa parte de la élite chilena. También era guía y amigo de parte de lo más granado del empresariado y la política locales.
El sacerdote figura en un listado genético de pedófilos y abusadores y fue inhabilitado para desempeñarse en ámbitos educativos.
El caso de O’Reilly no es el único. Solo en 2018 se abrieron cerca de 150 investigaciones judiciales por abusos sexuales cometidos por clérigos que permanecieron ocultos o encubiertos por la jerarquía de la Iglesia católica chilena, que atraviesa la peor crisis de su historia y tiene a todos sus obispos renunciados.
Casi simultáneamente, José Ignacio Escobar, abogado defensor de la víctima de O’Reilly, informó que un desconocido ofreció a una testigo del proceso unos 3.000 dólares para que cambie su declaración.