Entre las secuelas, bajó su rendimiento escolar

Víctima de abuso perdió una beca estudiantil

El acusado fue condenado a la pena de 9 años de prisión y al pago de un resarcimiento económico por $150.000.
viernes, 09 de noviembre de 2018 · 04:04

Él tenía 39 años; ella era una niña de 12 años. Él era bien visto por la familia de la nena, a tal punto de ser considerado como un tío. Por esa confianza, la niña solía quedar a su resguardo pero él no solo abusó de esa confianza, también abusó de ella. Lo hizo en tres ocasiones –el año pasado, en la Capital-, de maneras diferentes y el daño que causó en ella dejó importantes secuelas. Con el daño físico y psicológico, como un efecto dominó, bajó el rendimiento académico de la niña y así perdió una beca estudiantil.

El 23 de octubre pasado, los jueces Fernando Esteban, Carlos Roselló y Rodolfo Moreno lo condenaron a la pena de nueve años de prisión y además se hizo lugar parcialmente al pedido de la acción civil. Se había pedido un resarcimiento económico por $300.000 en concepto de daño moral, psicológico y emergente. En consecuencia, se dispuso el pago de un resarcimiento económico por $150.000. Los magistrados, en los fundamentos de la sentencia, a la que El Ancasti tuvo acceso, remarcaron que la nena asistía a una escuela privada. “Era excelente. Tenía el mejor promedio y una beca. Ella no pagaba mientras mantuviera su nota alta. Ella bajó sus calificaciones, su conducta no es la misma, por lo que se considera que sí hubo perjuicio; no pudo continuar con la beca debido a que bajó las notas”, precisaron.

Si bien se admitió que a raíz del accionar delictivo del imputado se produjo un daño a la niña, el monto dinerario es de muy difícil cuantificación, “ya que no se encuentran lo suficientemente acreditados”, se advirtió.

Entre otras cuestiones, como las pericias que acreditaron el abuso, los jueces consideraron que la niña relató una secuencia de eventos que son compatibles con escenas propias de una “violentización sexual prematura no consentida”. En su relato, anidó huellas de violencia como modelo vincular y hay indicadores emocionales, pasividad extrema, falta de confianza, dependencia del otro, anestesia emocional, pérdida de capacidad de registro de lo propio y de lo otro. “La principal caída subjetiva está en el impacto en su psiquismo del derrumbe de una figura investida de amor, seguridad y confianza, en la historia de ella, un familiar. Esto último entra dentro de los indicadores de conducta. Tenemos también indicadores de desarrollo de su personalidad, ella está incluida en un tiempo adolescente, con lo cual se supone que ella debe transitar etapas lógicas, ese recorrido al momento de su intervención está totalmente desviado, producto del impacto de esta escena de ‘violentización sexual prematura’ que ella describe, lo cual fue relatado por ella espontáneamente al inicio de la entrevista sin haberle preguntado nada, lo que es evidencia del trastorno de estrés post traumático que presenta, todo ello compatible con la violentización sexual”, explicaron.
Sobre el acusado, remarcaron que la oportunidad de ejercer su derecho, si bien reconoció una situación de índole sexual al ser sorprendido en “cuasi fragancia”, trató de deslindar su responsabilidad endilgándosela exclusivamente a la víctima. “Siempre trató de cubrir su responsabilidad manifestándole a la niña ‘que si su madre se enteraba de ello se enojaría, que de ella era la culpa porque lo andaba buscando’, a la vez que por supuesto le profería amenazas no solo en contra de ella, sino de su madre y también de su hermano”.