La reciente condena a las docentes del Jardín Tribilín, en Buenos Aires, reavivó la causa judicial del Jardín “Pequeñas Sonrisas”, del barrio La Tablada.
La reciente condena a las docentes del Jardín Tribilín, en Buenos Aires, reavivó la causa judicial del Jardín “Pequeñas Sonrisas”, del barrio La Tablada.
Un grupo de padres se presentó en la sede de la Fiscalía General a los fines de entrevistarse con el nuevo fiscal de Quinta Nominación, Hugo Leandro Costilla. La investigación comenzó en mayo, con el entonces fiscal Luis Baracat, y ahora continúa con Costilla.
“Tuvimos la oportunidad de reunirnos con el nuevo fiscal. Nos pudo atender pero sin saber nada del caso. Nos dijo que asumió recién el jueves (1 de noviembre). Hasta el momento pudo consultar con su secretario y su equipo de trabajo sobre las condiciones de la causa”, contaron.
Los padres se acercaron luego de hacerse pública la condena por maltrato en el Jardín Maternal Tribilín, en octubre, en San Isidro. Cinco empleadas fueron condenadas y enviadas a prisión. La directora, dos maestras y dos auxiliares fueron encontradas culpables por diversos maltratos: se comprobaron gritos, insultos y golpes a 40 nenes de entre 3 y 5 años en 2013. Se las consideró penalmente responsables de los delitos de "abandono de persona, amenazas y lesiones". El hecho se hizo público en 2013, cuando el padre de uno de los alumnos decidió ocultar una grabadora en la mochila de su hija ante las sospechas por comentarios y comportamientos de la nena. Las pruebas evidenciaron lo que presumía: los escandalosos audios registrados expusieron el maltrato que recibían los pequeños. El Tribunal Oral Criminal (TOC) 4 de San Isidro les impuso penas de hasta siete años y medio de prisión.
“En Buenos Aires, después de seis años, se logró la pena de siete años y seis meses de prisión para la directora y de cuatro años para las docentes que ejercían el maltrato. Tenemos las esperanzas y no queremos que pasen seis años porque es un caso muy similar. El maltrato surgió desde las docentes hacia los chicos”, comentaron.
En Catamarca, el caso se hizo público en mayo y, según los padres, al día de hoy las secuelas en sus niños permanecen. “Pasamos por la calle (del jardín) y hay escándalo, que no quiere ir al jardín, que es un jardín malo. Hasta que no pasamos la esquina no deja de llorar. Le tiene miedo”, dijo una mamá.
“Hasta el día de hoy le da terror el agua. No quiere bañarse; cada vez que la baño llora un montón”, aseguró otra madre.
Denuncia
En mayo pasado, un video alertó a los padres de que sus niños, de entre tres y cinco años, eran víctimas de malos tratos en el Jardín Maternal “Pequeñas Sonrisas”. Los papás de los chicos coincidieron en que en los últimos meses y tras comenzar a asistir al jardín, observaron notables cambios de conducta en sus hijos. Aseguraron que tras el inicio de actividades en marzo, la conducta cambió al extremo de no querer bañarse, "de autotratarse mal, se reta solo, se dice estúpido y se para solito poniéndose en penitencia".
En agosto, otro papá amplió la denuncia y apuntó a la Municipalidad de la Capital por incumplimiento de la Ley Nacional de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes y de la ordenanza municipal que reglamenta el funcionamiento de las guarderías y jardines maternales. De esta manera, denunció a los funcionarios de Inspección General por incumplimiento.
Además, el papá consideró que la comuna capitalina pudo haber actuado en complicidad con los dueños del jardín, ya que inclusive la Municipalidad interrumpió el tránsito de la calle que pasa por frente al jardín para que se realizara el acto del 25 de mayo de 2017, a pesar de que nunca fue habilitado.