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Sospecha de un empleado

Su madre falleció, pero pide que se investigue si hubo violencia

Por un estudio médico, se descubrió que había sido golpeada. El sospechoso la amenazaba y le exigía dinero.
3 de noviembre de 2018 - 04:06 Por Redacción El Ancasti

Camila Miguel es una joven de 23 años; su mamá, Viviana, una reconocida artesana, falleció en julio, luego de varios meses de haberle dado batalla al cáncer. Recién cuando su madre falleció, Camila pudo realizar una denuncia por violencia que su mamá no se animó a hacer en su momento. Para Camila, su mamá fue víctima de violencia y el sospechado de victimario tras la muerte de Viviana sigue causando problemas.

Días pasados, en el programa de Radio Ancasti Catamarca a Diario, contó su historia. Su mamá tenía la concesión en el Parador Nº 4, sobre la ruta provincial Nº 4, camino a El Rodeo. Viviana falleció de cáncer en julio pero fue mientras se realizaba unos estudios por esta enfermedad, a principios de año, que Camila pudo advertir lo que sucedía con su mamá. “Ella tenía una inflamación en el rostro y una infección. Un especialista en infectología me comenta que mi madre tenía una fractura en el maxilar superior y el tabique. Tuvimos una discusión con el médico. El médico sospechó que podría tratarse de un caso de violencia de género. Específicamente le pregunté si el hombre del parador la había golpeado y no me lo negó. Se lo pregunté porque mi mamá tenía problemas con este hombre desde hacía tiempo y lo quería echar. El tipo la amenazaba y le exigía $400.000 o la mitad de la ganancia del camping; se negaba a retirarse. Inmediatamente pensé en él”, contó.

Tras el primer diagnóstico, se le practicó una tomografía en la cabeza y en el cuello en un centro de salud privado. “Él médico me explicó que se veían cuatro puntitos en el maxilar derecho. Me aseguraba que era de un golpe de puño. El doctor le pidió que denunciara; frente de mí le preguntó si lo iba a denunciar pero dijo que no. Me doy cuenta de que había algo más grande que se me estaba escapando. Veía también el miedo de parte de ella que no quería denunciar”, recordó.

Pasaron los meses y la salud de Viviana se deterioró. Luego, la trasladaron a Córdoba, donde falleció por esta enfermedad. “Después del fallecimiento de mi madre, hago una denuncia pero no se hace ninguna investigación. Presento la historia clínica –me costó un mes y medio recuperarla-. Lo raro es que no se haya iniciado una investigación”, expresó.
La denuncia estaba a cargo de la Fiscalía de Instrucción de Quinta Nominación, por entonces a cargo del fiscal Luis Baracat. A partir del jueves último, el fiscal es Hugo Leandro Costilla.

“Pedí a la Dirección de Turismo que retiren a esta persona –quien era un empleado de su mamá-, cuando aún estaba con vida. El contrato era con mi madre. Cuando mi madre falleció, me costó recuperar las cosas que había allí dentro, hasta las mascotas. El señor públicamente salió a decir que era esposo de mi madre pero es mentira. Busqué las pruebas. Mi mamá se había casado con mi papá, quien falleció dos meses antes que ella. Aún así le dieron el parador. Ya hay tres desalojos y aún no se va. Ahora lo pasan a la Municipalidad para que se haga la denuncia. Él tiene restricciones para acercarse a mí. No puedo dormir ni salir a la calle en paz. Necesito una respuesta”, comentó. 

Ahora Camila espera que la Justicia intervenga en su caso, no sólo por su madre fallecida sino también porque la joven se encuentra en una situación delicada. Necesita un lugar donde vivir con su bebé de dos años. El lugar donde vivía su madre fue tomado por un empleado. 

Públicamente pidió que no lo desalojaran del parador

El ‘hombre del parador’ que Camila había nombrado en agosto pasado había salido por los medios a contar su versión. Su nombre es Fernando Páez y había asegurado que desde la Secretaría de Turismo de la Provincia lo querían desalojar. “Desde hace cinco años convivo con Viviana en este lugar. En diciembre, Viviana hubiera cumplido 16 años en este lugar. Ahora Turismo quiere desalojarme y me da un plazo de 10 días. Entiendo que hay ciertos trámites que hay que hacer, de la burocracia, que es normal. Soy un pequeño comerciante pero trabajo para la ciudad de Catamarca (sic) para que el turista tenga un lugar donde venir todo el año”, había contado.

Viviana era oriunda de Córdoba y concesionaba ese parador desde diciembre de 2002. Desde su fallecimiento, Fernando comenzó con los trámites para poder seguir explotando turísticamente el lugar. Contó que en varias oportunidades intentó dialogar con las autoridades de la Secretaría de Turismo para hablar de sus pretensiones y sobre su proyecto para seguir en el lugar, que incluía mejoras para el turista pero su pedido no tuvo eco. Incluso llegó a presentar una nota a la gobernadora, Lucía Corpacci, contándole su situación. Aseguró que le respondieron verbalmente que al tema lo iba a tratar especialmente Turismo. Sin embargo, en agosto le enviaron una orden de desalojo en la que le daban 10 días para dejar el lugar.
La versión de Fernando difiere de la que dio Camila, la hija de Viviana.

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