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Había rociado con alcohol y prendido fuego a su pareja

La defensa de Ana Pérez Cabrera casó la sentencia

El 26 de septiembre fue condenada por “homicidio agravado por el vínculo atenuado” a la pena de 12 años.
3 de noviembre de 2018 - 04:00 Por Redacción El Ancasti

Hasta último momento, Ana María Cabrera aseguró que no quiso causar ningún daño, que solo se estaba defendiendo de los golpes que recibía de manos de su pareja y padre de sus hijas, Gastón Vega. En octubre de 2016 había discutido con su pareja y, en un momento dado, lo roció con alcohol, le mostró un encendedor para amedrentarlo y terminó prendiéndole fuego. Gastón falleció tres días después. Ana María fue imputada por el delito de “homicidio agravado por el vínculo”. El 26 de septiembre pasado, la Cámara Penal de Segunda Nominación la condenó a la pena de 12 años. Si bien se mantuvo la acusación, consideraron que la violencia mediante fue un atenuante para morigerar la pena.

Sin embargo, Iván Sarquís, el abogado defensor de Ana María, presentó un recurso de casación el pasado 21 de octubre. Consultado por El Ancasti, el letrado indicó que “en principio, hay una errónea interpretación de la prueba y una errónea aplicación de la ley al respecto. En realidad, se hizo una omisión”. Según Sarquís, se omitió todo el marco normativo de la perspectiva de género. En el análisis de los hechos, indicó, el Tribunal obvió todo el desarrollo intelectual que debió habérsele dado en una sentencia. “Se obvió emitir razonamiento sobre la perspectiva de género; Argentina la hizo propia desde 1996.

Cuesta que la Justicia –no solo en Catamarca, sino a nivel general, aclaró-. Supongo que tiene que ver con las dificultades de todo sistema jurídico que debe actualizarse. Las leyes se actualizan todo el tiempo y, a veces, no se manifiesta esa manera en los tribunales, en los fallos o en las investigaciones por parte de los fiscales. Ello genera esta situación”, advirtió.

En la instancia de alegatos, Sarquís había considerado que hubo un primer error en la investigación, relacionado con el encuadre. “Hubo hechos de violencia, consuetudinarios y acreditados”, había indicado. Tales hechos fueron denunciados en su momento. “Quedó demostrado el derrotero que tuvo con su marido. Ana María es víctima de violencia de género. Denunció a su pareja en cuatro oportunidades, hasta que dejó de denunciar. Ana María, con este caso, es un fiel ejemplo de la incapacidad del Estado de brindar, ante la problemática de violencia de género, una respuesta oportuna, adecuada, que permita a las mujeres, a las víctimas, salir de esta situación. Esa incapacidad del Estado nos llevó a esta situación donde hoy es el mismo Estado, que en su momento no supo dar una respuesta, quien tiene que definir si Ana María va al encierro de por vida. Eso nos parece injusto”, había expresado.

Sarquís remarcó que el día de la tragedia su defendida, una vez más, fue víctima de  una agresión; fotos e informes así lo acreditan, destacó. Insistió en que fue su pareja quien ejerció violencia sobre ella. Una de las denuncias, recordó, data de 2014 y aclaró que, en los dos años siguientes, la violencia no cesó. “¿Es extraño que una mujer retire una denuncia por violencia de género? No. ¿Va a ser una condena la respuesta del Estado hacia esta problemática?”, cuestionó.

El defensor precisó que Ana María sabía que su pareja le iba a pegar porque llegaba tarde. “Tenía un menú de posibilidades de elementos mucho más contundentes y de mayor peso y peligros para la integridad de la persona que la estaba atacando en ese momento. Sin embargo, ella dijo que tomó lo primero que tenía. Eso echa por tierra la premeditación del hecho. La botella con tapa puesta y apretada condice con sus dichos, cuando Ana María dice ‘le rocié con alcohol’. Creemos que no hubo intención de causarle la muerte, tuvo otras opciones para acabar con la vida de su compañero. De hecho, Ana María pidió auxilio”, resaltó. 

Al mismo tiempo, reconoció que Ana María estuvo ante una situación ilegítima; que la violencia de género no es causal de justificación pero la omisión generó esta situación.  Como corolario en su alegato, citó las que tal vez fueron las últimas palabras de Gastón Castro, quien las manifestó en la ambulancia del SAME mientras lo llevaba malherido, al Hospital San Juan Bautista. “Es todo mi culpa. Dios me castigó. Por eso no la voy a denunciar”, recordó que llegó a decir la víctima.
Sarquís había pedido para su cliente la absolución y, en caso de ser condenada, pidió que la pena sea cumplida una vez que el fallo quedara firme.

Al momento de llegar a debate, Ana María Pérez Cabrera se encontraba con prisión preventiva pero bajo la modalidad domiciliaria. La acusada es madre de dos niñas pequeñas, que había tenido con Gastón Vega.
“El objetivo de esta casación es que Ana María sea absuelta lisa y llanamente porque a ella la condenan por hacer un ejercicio de una legítima defensa en el marco de la violencia de género”, sostuvo.
Ahora, se espera que se haga lugar al recurso de casación.n

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